La Sinfonía de los Anillos

Acabo de volver de presenciar The Lord of the Rings Symphony en el Auditorium Theater, uno de los teatros más antiguos y grandes de Chicago. Ha sido, sinceramente, una noche memorable. Que pasada de función. Una sinfonía en seis movimientos basada en la música de El Señor de los Anillos, con orquesta completa (incluyendo un clavicordio e instrumentos de percusión ‘raros’), coro, coro infantil, y solista.

Oir la música en directo ha sido una pasada, sobre todo porque el director de la orquesta ha añadido algunos toques personales, añadiendo aun más fuerza a algunas de las piezas. Curiosamente, muchas de las piezas que esperaba que me iban a impactar no lo hicieron (como “The Ring goes South”, que en la banda sonora es una pista muy potente pero en directo no tanto). Aun así, no faltaron muchas piezas que me pusieron los pelos como escarpias, como “The Bridge of Khazad-Dûm”, “Isengard Unleashed”, y “The White Tree”. Por no mencionar “The Fields of the Pelennor”, durante la cual me dieron ganas de gritar en alto “¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte!”.

La solista estuvo muy bien, interpretando “Gollum’s Song” y “Into the West” y aportando una caracteristica voz soprano en algunas piezas (como en “Isengard Unleashed”… juraría que en la banda sonora original esa voz la ponía Ben del Maestro, un crio al que todavía no le ha cambiado la voz y todavía capaz de alcanzar esas notas).

Por cierto, lo de la división en seis movimientos se corresponde con los seis libros de El Señor de los Anillos (para los poco frikis, sí, El Señor de los Anillos tiene seis libros más uno de apendices, aunque lo más normal sea verlos apelotonados en tres libros, al igual que en las peliculas). Para que no te pierdas durante la sinfonía, en una pantalla gigante te proyectan ilustraciones de Alan Lee y John Howe que complementan bastante bien la música. La sinfonía completa (incluido el intermedio) no dura más de dos horas y media y es bastante llevadera.

En fin, una pasada de sinfonía. Y creedme que la han interpretado muy muy muy bien. De hecho, el público le ha dado una ovación bastante larga. Pero eso no es todo. Oh, no. Ni muchos menos. Cuando el público ya se encontraba en pie, aplaudiendo lo más alto que podíamos, vitoreando, gritando “Bravo!”, aparece en escena NADA MAS Y NADA MENOS QUE EL MISMISIMO HOWARD SHORE. En serio que no os puedo explicar la cantidad de energía positiva que descargó el público en ese momento. Tendríais que haber estado ahi. Fue como una explosión. Estabamos todos multiorgasmizados por la presencia del compositor de tan magnífica música. Nos dolian las manos de aplaudir tan fuerte, y la sala se inundo de gritos de “Bravo!”, “Bravisimo!”, “Maestro!”, “Encore!” (la forma fisna de pedir un bis 😛 ). No nos concedieron un bis, pero por lo menos pudimos ver a Howard Shore.

En fin, lo dicho, una noche para la posteridad. Y, por supuesto, no exenta de alguna que otra anecdota. A la vuelta decidí tomar un taxi porque a esas horas el paseo desde la estación de tren hasta mi casa es desaconsejable. Pues nos paró la policia de camino a casa. Al parecer el taxista iba a 50 millas/hora en una zona de 35 mi/h. Lo de los polis es tal y como lo pintan en las pelis. Primero ves las luces azules siguiendote, y por un altavoz (bastante alto) puedes oir: “Pare el vehiculo!”. El coche de policia se situa detrás tuyo, y al coche se acerca un poli con una linterna que procede a inspeccionar el interior del vehiculo. Le pide al conductor los papeles, vuelve al coche de policia, al cabo de un par de minutos vuelve, le da la multa al taxista y le suelta: “Slow down. Drive safely”. Pero bueno, como no tenía demasiada prisa por volver a casa, pues no me importó demasiado. Incluso me entretuvo. Por lo menos no nos pidieron salir del coche para hacernos una exploración de cavidades…

Bueno, pues eso os cuento… Me voy a la cama…

6 comentarios sobre “La Sinfonía de los Anillos

  1. Je, je, ya podeis chincharos todos que como a mi no me gusta mucho la musica, Borja no ha conseguido darme casi nada de envidia. Bueno, un poco de envidia si me ha dado con la anecdota del poli de trafico, eso si que tiene que molar. ¿Te fijaste si llevaba gafas como las del T-1000?

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  2. Qué desespero vivir acá en el sur!

    Bien suenas nuestras trutrucas, guitarrones y arpas, pero qué anhelos para escuhar la sinfonía ser Chicago y no Chile.

    Aunque en sueños, acá donde la tierra se acaba, creí escuchar la creación de Arda…

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