Día 2 – Londres

Antes de nada, empecemos por el cambio de horario. Mi querido cambio de horario… Dormir ha resultado más dificil de lo que pensaba, a pesar de estar des-tro-za-do ayer a la noche. El primer “tramo” de sueño si que fue profundo. Pero es que cuando me desperté, pensando “Buah, que sornada… seguro que ya está a punto de amanecer!”, resultó que eran las 11 de la noche (y me metí en la cama sobre las 20:30). Así que nada, me tiré toda la noche medio-desvelado en cama, con el ocasional micro-sueño de 20 minutos. Eso sí, parece que sobre las 4 de la mañana (las 10 de la noche en Chicago), mi cuerpo por fin se dio cuenta de que yo quería DORMIR, y ya dormí (más o menos placidamente) hasta las 9:30 de la mañana. Sobre la misma hora también se despertó Mike que, al parecer, no tuvo problemas en conciliar sueño porque el muy cabrón se tomó una pastilla para dormir (en EEUU te venden pastillas “suaves” para dormir sin receta… ya las probé una vez para combatir el cambio de horario, y no me hicieron efecto… pero a Mike al parecer le dejan totalmente KO).

En fin, una vez despiertos y aseados, nos dirigimos al British Museum. Eso sí, en vez de ir directos, nos bajamos un par de estaciones antes para dar un paseito y pasar por una de mis tiendas favoritas de Londres: Forbidden Planet. Esta tienda, os lo advierto, es peligrosa, porque tienes que hacer un esfuerzo monumental para no comprarte la mitad de la tienda. Tienen toda la mercancia friki que os podais imaginar: sables laser, espadas de El Señor de los Anillos, figuritas de Futurama, una estatua a tamaño real de Jack Skellington de La Pesadilla antes de Navidad, e incluso una estatuilla de Ash de Army of Darkness (joer, si es que Sam Raimi era un director brutal antes de que se Spiderman-izó). En fin, al final no me he comprado nada, pero me he prometido a mi mismo que si no me gasto mucho en el resto de la estancia en Londres, volveré el último día para concederme el capricho de una frikada guapa guapa.

Después de Forbidden Planet nos plantamos en el British Museum. La última vez que me pasé por el British Museum (en una visita en 1999, si mal no recuerdo), todavía estaban construyendo el nuevo atrio diseñado por Norman Foster (el mismo arquitecto que diseñó el metro de Bilbao). Ahora ya lo he podido ver terminado y la verdad es que es bastante impresionante. El museo, como siempre, muy interesante pero, para no andar muy perdidos entre tanta sala, pues nos apuntamos a un tour guiado que fue bastante formativo y completo.

Después del museo, a comer y a pasear un poco por la orilla del Támesis. Al final llegamos a la Torre de Londres que ya estaba cerrada, con lo cual tendremos que postponer la visita hasta mañana. También hemos planificado una visita a Cambridge el miercoles, que promete ser interesante.

En fin, tras una copiosa cena de comida india (Chicken Tandoori y Lamb Madras rulz 😛 ) ya estamos de nuevo en el hotel donde nuevamente nos tendremos que enfrentar al cambio de horario. Mike ya se ha quedado sopa, a pesar de mi incesante teclear. A ver si consigo sumirme en un profundo sueño y no me despierto hasta mañana a la mañana…

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