Alabama

Este pasado fin de semana ha sido un fin de semana largo, pues el lunes fue Labor Day (en EEUU, para distanciarse de “esos sucios socialistas”, el Día del Trabajador no se celebra el 1 de mayo). Puesto que hace una semana terminé con las asignatura que imparto en Chicago durante el verano, decidí aprovechar el fin de semana para concederme un capricho: viajar. Un amigo y yo nos fuimos a Huntsville (Alabama) y nos quedamos en casa de un amigo común. Es la primera vez que visito un estado sureño (esto no es del todo cierto; cuando tenía 7 años estuve en Texas y en Florida, pero no conservo casi ningún recuerdo), y la experiencia fue muy interesante y, además, me lo pasé pipa.

En algún post anterior seguro que ya he comentado (y si no, lo digo por si acaso) que, cuando viajo, lo que más me gusta es participar en el día-a-día local, perderme por las calles de una ciudad sin ningún objetivo concreto, hablar con la gente, etc. y no tanto visitar los sitios más turísticos (que también disfruto, pero en su justa medida). Este viaje lo he disfrutado precisamente porque he podido vivir la América Profunda ultraconservadora que solo conocía mediante estereotipos y películas.

En fin, empecemos por lo más light. Nuestro huesped, Mark, tiene un terrenito en el que nos pasamos bastante tiempo conduciendo ATVs (All-Terrain Vehicles, lo que en España solemos llamar quads). En la galería podéis ver un video en el que conduzco mi quad intrépidamente. Mis amigos Chicaguenses me aseguran que conducir quads (o “going four-wheeling”) es algo muy estereotípico de los estados sureños.

También fuimos de excursión a una cueva. Sin embargo, esto no era una cueva comercial, con iluminación en todos lados y pasarelas para moverse fácilmente. Esto era una cueva-cueva en las afueras de Huntsville, donde tenías que traerte tu propia iluminación y comerte todas las subidas y bajadas tu solito. La verdad es que fue bastante divertido (cuando era un crío me encantaba saltar de roca en roca, escalar, etc. y me imagino que sencillamente despertó mi “inner child”), aunque al no ser una cueva comercial, no realizan ningún mantenimiento en ella y el interior está llena de graffiti. Aquí tenéis una foto en la que aparezco en pose de intrepido escalador:

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Notese la oscuridad en el fondo. Cuando estábamos bien adentrados en la cueva, se nos ocurrió apagar todas nuestra luces, y la verdad es que la oscuridad imponía respeto. Era una oscuridad absoluta, a la que tus ojos no pueden acostumbrarse, y que daba un poco de yuyu.

En el Sur también podemos encontrar una gran variedad culinaria, desde comida tipicamente americana (sobre todo comida barbacoa) hasta comida cajún. Comí como un cerdo, y aun me quedé con las ganas de probar más platos sureños. Además, fuimos a sitios poco refinados, donde te sirven la comida auténtica y genuina del lugar (los llamados “greasy spoon” o “hole in the wall” restaurants) y, además, puedes observar a gente bastante pintoresca.

En fin, dicho todo esto, llegamos a la pièce de résistance. ¿Qué encontramos a tutiplen en el Sur de los EEUU? Todo tipo de armas. La siguiente foto, no es coña, es del exterior de una gasolinera:

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La tienda de la gasolinera era una combinación de mini-supermercado, casa de empeños, y tienda de armas y munición. Efectivamente, a diferencia de Chicago, donde la venta de armas está bastante restringida, Alabama es uno de esos sitios donde, literalmente, puedes ir al supermercado (o, en este caso, a la gasolinera) y comprarte un revolver y ochocientas balas:

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Pero, por supuesto, eso no es todo. El plan del lunes por la tarde consistió en quedar en el terrenito de Mark para liarse a balazos contra unas dianas y unas latas vacías. Y esto no era algo extraordinario en Alabama: era un plan muy típico, como si yo quedo con unos amigos para ver una peli o para jugar con mi Wii. Pero… ¿participé yo en este americanísimo plan? Pues… sí. Llegados a este punto, tengo que poner un disclaimer bien gordo:

  1. Yo soy totalmente anti-armas. Me parece que la facilidad con la que se pueden conseguir armas en EEUU es absolutamente escandalosa y yo nunca me compraré un arma (a pesar de que, como habeis visto, puedo ir a la gasolinera a comprarme una). Sin embargo, como he dicho antes, lo que más disfruto en estos viajes es participar en las costumbres locales… y no me podéis negarme que no hay nada más americano que ejercitar las libertades garantizadas por la Segunda Enmienda. Como dicen por aquí, “When in Rome, do as the Romans do”.
  2. Nuestra seguridad estuvo garantizada en todo momento. Esto no fue un plan en el que, a lo tonto, nos compramos un revolver y un montón de balas. Las armas las proporcionaron dos amigos de Mark que eran expertos en su manejo, y que nos supervisaron en todo momento.

Dicho todo esto, no puedo negar que disparar contra una diana y unas latas fue entretenido. Sin embargo, tener una 9mm en tus manos impone mucho respeto. Lo entretenido es el acto de apuntar, disparar, ver cuantas veces das en la diana, etc. pero preferiría hacerlo con algún dispositivo, ahem, incapaz de matar a otro ser humano. En fin, aquí podéis ver como acabó una de las latas y la diana:

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Para los más morbosos, en la galería podéis encontrar una foto en la que apunto con un revolver y un video en el que disparo unas cuantas veces.

Lo que también fue muy curioso fue la conversación que tuvo lugar después del tiroteo. Le comenté a los amigos de Mark que, en España, es practicamente imposible comprar armas para uso personal y que, aunque las armas de fuego son técnicamente legales para uso recreacional y deportivo, la compra-venta está altamente controlada y su uso restringido a ciertos sitios autorizados (como campos de tiro). Su reacción fue básicamente: “Joer, tío, menuda putada… ya lo siento”. Y, más adelante, estuvieron hablando de armas (las armas que quieren comprarse, qué munición utilizar, etc.) con el mismo tono que yo utilizaría al hablar de un nuevo ordenador, de la tarjeta gráfica que quiero comprarme, etc. En esta parte de EEUU, el tema de las armas de fuego es parte de la cultura general y, mirándolo fríamente, pues me acojona que alguien pueda hablar sobre sobre armas letales con semejante informalidad. En fin, países distintos, culturas distintas…

13 comentarios sobre “Alabama

  1. Y donde disparabais ¿era casa de uno de los amigos, un sitio “habilitado” o sin más era un lugar cualquiera? Quiero decir, ¿no hay problemas en hacer “prácticas de tiro” en cualquier lado? Por otra parte, ¿cuánto cuestan las balas (más o menos)?

    La verdad es que es de coña el tema de las armas allí, y cómo además algunos lo justifican con el rollo de “así no puede haber un gobierno tirano”.

    En Athens, Georgia, pasé unos días en una hermandad, y flipé cuando vi que tenían una pistola (y el cargador) en la mesa de un dormitorio (¡en el que solían beber!). Y todo porque uno la solía llevar encima de vez en cuando.

    Foto (al loro con el vaso encima de la misma mesa):
    http://pablo.ordunya.com/gallery/v/viajes/georgia-carolina-del-norte-2005/georgia-primer-finde/KIF_2310.jpg.html

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  2. Era en el terreno de nuestro huésped, disparando desde un punto donde las balas no podían alcanzar los límites del terreno (es decir, que no estábamos disparando hacía el terreno del vecino). En principio, como es su propiedad, puede hacer lo que le da la gana. Al principio, pensé que igual estábamos mosqueando a los vecinos, pero luego empezamos a oír tiros desde su terreno, y nos dimos cuenta que ellos también estaban liándose a balazos… vamos, que era lo más normal del mundo por esos lares.

    En cuanto a las balas, como puede verse en esta foto, una caja de 50 balas cuesta $12.99.

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  3. Pues sí, los estereotipos de la América profunda. Aunque Virginia es el estado donde empieza el sur, las zonas por donde viajo son la parte norte y charlottesville -por la universidad- y son más liberales. Eso sí, me acuerdo un día haciendo hiking por Bull Run en Manassas se oía perfectamente todo el ruido del tiroteo en un campo de tiro cercano…parecía que estábamos en los balcanes más que en un bosque de Estados Unidos.

    Estuve en Tennesse y Carolina del Norte hace un par de años y lo que más me llamo la atención es todo el despliegue de nacionalismo con banderitas, pegatinas del ejército, himno, etc.; y lo religiosa que es la gente -aunque esto lo noto yo en Virginia allí era bastante exagerado-. ¿Te encontraste algo similar por Alabama?

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  4. Pues la verdad es que el nacionalismo americano no era tan exagerado en Alabama, incluso cuando pasábamos por zonas rurales. Vamos, haberlo lo había, pero no vi nada que me pareciese muy fuerte. Lo que si que se palpaba era el ambiente religioso del sur. Había iglesias por todos lados, de todas las denominaciones imaginables: baptistas, metodistas, etc. Lo que más llamaba la atención eran los carteles junto a las iglesias… por ejemplo, había uno en el que ponía: “Do some home improvement. Bring your family to church”.

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  5. Borja, no vuelvas a sacarte una foto con un arma y la camiseta del e-ghost al mismo tiempo… igual propongo una votación para echarte 😉

    Jodidos mortales, necesitáis pistolas, no podéis lanzar bolas de energía, como hacemos el resto de criaturas… en fins… 😀

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  6. Joe, 50 balas por $13? Cuesta menos que ir al cine y comer unas palomitas y algo más… es la leche.

    Y cuanto cuesta una pistola como la que empuñas?

    Tuvo que ser toda una experiencia pasarse por allí, y lo de los restaurantes… fijo que estaba todo bueno (ahora miro las fotos por si hay alguna foto de un plato).

    Saludos!

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  7. Según Chris Rock, las balas deberían costar 5.000 dólares cada una, jajaja. Todavía me río viendo ese video.

    Me imagino que te habrá sorprendido el salto cultural, no es para menos. Si además les dices que no estás a favor de la pena de muerte, igual te miran como un alien.

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  8. Como bien dice Chris Rock en “Bowling For Columbine”…

    ¿Control de armas? ¿Quien quiere control de armas? Lo que debería hacerse es subir el precio a 10.000$ la bala…. Mira a ese tío. Le han metido cinco balas en el cuerpo. Algo muy serio habrá hecho para merecer 50.000$….

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  9. Bardok: Pues la verdad es que me di cuenta de lo de la camiseta, y pensé “Joer, justo el día que me pongo la camiseta del e-ghost resulta que nos vamos a liar a balazos” (cuando me vestí a la mañana todavía no sabía que eso es lo que ibamos a hacer).

    Yuki: El precio de las pistolas que utilizamos no lo sé, aunque en la gasolinera vendían pistolas similares por $200-$300.

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  10. Me he llamado la atención la foto de la gasolinera-armeria, ya que al lado del mostrador repleto de armas hay unas cuantas guitarras y un ampli…

    En resumen, que en ese garito te puedes comprar cualqueir cosa. Como me rio del badulaque de Apu…

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  11. iscariot: Es que, para rizar el rizo, la gasolinera también era una casa de empeños, así que había todo tipo de artilugios usados, incluyendo guitarras, herramientas, juguetes, etc. También había una estantería entera con DVDs usados por $5… y además eran películas buenas (no las típicas peliculas malas que venden por $5 en los videoclubs porque nadie las alquila), así que acabé comprandome unos seis DVDs 😉

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