Ejerciendo de profesor

Hace semana y media fue la ceremonia de investidura, o “Convocation”, de la Universidad de Chicago. Al igual que muchas universidades americanas, la Universidad de Chicago tiene una única mega-ceremonia de investidura donde son investidos todos los estudiantes en todas las disciplinas, y a todos los niveles (licenciatura, master, y doctorado).

Para acomodar semejante evento, la plaza central de la universidad se convierte en una especie de auditorio improvisado, con un escenario, mogollón de sillas, y gigantescas pantallas:

Convocation

UChicago Convocation 2011

UChicago Convocation 2011

Este año, tuve ocasión de participar como parte del profesorado, algo que resultó bastante interesante. De entrada, a diferencia de las universidades españolas, en EEUU cada universidad tiene un traje académico distinto (aunque la mayoría siguen un patrón común), y cada profesor lleva el traje académico de la universidad donde se doctoró. Aquí podéis ver a los profesores esperando a dirigirse al escenario, casi todos con un traje distinto:

Spring Convocation, 2011
Foto de Dan Dry

Incluso había un profesor español que tenía el traje académico típico de las universidades españolas:

UChicago Convocation 2011

En fin, como profesor, pude sentarme en el escenario y vi la ceremonia desde una perspectiva distinta:

UChicago Convocation 2011

Desafortunadamente, al final no me hice ninguna foto con el traje académico (podeis ver fotos del traje cuando me doctoré). Eso sí, se me puede ver en algunas de las fotos oficiales (fotos tomadas por Dan Dry, haced click para ver el original):

Spring Convocation, 2011

Spring Convocation, 2011

Spring Convocation, 2011

En Flickr podeis ver más fotos oficiales de la ceremonia.

Un trimestre de agárrate y no te menees

Jolin, casi tres meses sin escribir en el blog. Y yo que pensaba que después de la tesis por fin iban a acabar estos periodos de sequía en el blog. En fin, la razón es simplemente que este trimestre (el trimestre de invierno, de comienzos de enero a finales de marzo) he estado hasta las cejas de curro, sobre todo porque tenía que impartir dos asignaturas a la vez y, entre las dos asignaturas, tenía 70 estudiantes.

Ya, ya, parece poco, pero aquí en EEUU, donde las clases suelen tener 20 estudiantes, impartir dos asignaturas a la vez y tener tantos estudiantes es bastante raro. De hecho, ¿sabéis esa cara que ponemos cuando nos describen algo desagradable, como cuando a alguien se le sale medio hueso del brazo después de pegarse una leche monumental? Esa es la cara que me ponía casi todo el mundo en la universidad cuando me preguntaban “¿Qué tal este trimestre?” y les decía que estaba impartiendo dos asignaturas y tenía tantos alumnos.

Pero, ¿cómo es posible? Vamos, en las universidades Españolas estamos acostumbrados a impartir varias asignaturas al mismo tiempo con muchos más estudiantes, y no es para tanto (el año que estuve dando clase en Deusto tenía casi 100 estudiantes en una misma clase, y no me consumió ni una tercera parte de lo que me consumió una sola de las asignaturas que impartí este trimestre). Vale, pues imaginaros esto (sobre todo los que habéis dado clase a nivel universitario): imaginaros el mejor estudiante de vuestra clase. Motivado, con ganas de aprender, e inteligente. De los que van a por más que el aprobado fácil, pero tampoco quieren sacar nota y ya está. El tipo de estudiante que genuinamente quiere aprender.

Vale, pues ahora imaginaros setenta estudiantes como ese. Así es el aula americana (bueno, en todas las casas se cuecen habas, y también había algunos que iban a por el aprobado y poco más, pero eran ultra-minoría). Me imagino que los lectores docentes pensarán “¡Qué gozada! ¡Ojala esa fuese mi aula!”. Sí, efectivamente, me quejo de vicio, pero tener estudiantes tan motivados es un arma de doble filo: hay que preparar las clases mucho mejor (en EEUU los chavales no se cortan a la hora de hacer preguntas, y no solo para pedir clarificaciones, sino para preguntar casos hipotéticos que a ti igual ni se te habían ocurrido), hay que cubrir mucha más materia, más proyectos, etc. Vamos, requiere bastante trabajo día a día.

Para que os hagais una idea, estas son las dos asignaturas que impartí este trimestre (que, en nuestra universidad, son 10 semanas, con 3 horas por semana para cada asignatura).

  • Introducción a la Programación. En EEUU, como he explicado en otros posts, no escoges una licenciatura desde el primer día, y sueles escoger una especialización en tu segundo o tercer año (el “major” de tu licenciatura), y tienes muchas asignaturas que no tienen nada que ver con tu “major”. Esta asignatura de introducción a la programación era para “non-majors”: gente que no se va a especializar en informática, pero quiere aprender programación (o tiene que aprender, porque la asignatura también sirve para cumplir ciertos requisitos de la carrera).

    Prácticamente todos los estudiantes empezaron desde cero (era su primer contacto con la programación) y, en diez semanas, vimos C/C++, Orientación a Objetos, Python, XML, y SQL. De nuevo, ojo al dato: son “no-informáticos” y, al final del trimestre, algunos de ellos alcanzaron un nivel que mucha gente no alcanza hasta su segundo o tercer año de carrera en España. Canela fina, señora.

  • Sistemas Operativos. Esta asignatura era para “majors” de informática. Vamos, estudiantes que ya saben programar, etc. ¿Y que hacen los estudiantes en esta asignatura? Implementan un kernel para arquitecturas x86. Y esta no es una especie de asignatura-proyecto que realizan después de aprender sobre sistemas operativos en otras asignaturas. Es la primera y única asignatura de Sistemas Operativos que ven en la carrera, e implementan un kernel a la vez que aprenden por primera vez sobre conceptos fundamentales de sistemas operativos. Y lo hacen en diez semanas. Cágate, lorito.

    Vale, vale, no lo implementan completamente desde cero. Partimos de la base de un kernel didáctico llamado Pintos, pero los estudiantes todavía tienen que implementar un planificador de procesos con prioridades, las llamadas de sistema, un gestor de memoria virtual, y un sistema de ficheros. Vamos, similar a la asignatura de sistemas operativos que yo mismo tuve hace seis años aquí en Chicago. En Deusto tuve tres asignaturas de sistemas operativos y pensaba que entendía como funcionaba un sistema operativo pero, cuando tuve que implementar un kernel yo mismo, lo entendí a un nivel mucho más profundo.

    La asignatura de sistemas operativos, en concreto, es un buen ejemplo de por qué las asignaturas aquí, incluso con un número reducido de estudiante, requieren mucho más tiempo. Impartir una asignatura donde treinta y pico estudiantes están peleándose con la implementación de un kernel, y te van a hacer muchas preguntas (porque si no entienden algo, entonces no van a poder implementarlo), requiere mucho más tiempo y preparación que una asignatura “clásica” donde simplemente vas a clase 2-3 días a la semana, largas una chapa sobre un semaforo nosequé, una página de memoria virtual tralará, que la abuela fuma en pipa, etc. y al estudiante no se le exige una aplicación inmediata de esos conocimientos (y, a su vez, el profesor no tiene que estar tan al pie del cañón).

Y eso no es lo único que ha pasado este trimestre. Al igual que el año pasado, y hace dos años, nos hemos vuelto a clasificar para ICPC, el “mundial de programación”. Bueno, de hecho, nos clasificamos en Noviembre y se me pasó escribir un post, pero este trimestre es cuando hemos empezado los entrenamientos. Originalmente, el mundial iba a tener lugar a comienzos de marzo en Egipto y, como os podréis imaginar, tuvieron que posponer el evento. Ahora va a tener lugar en Orlando (Florida) en Mayo. Es mucho más cómodo que tener que ir hasta Egipto, pero la verdad es que ir a DisneyWorld va a saber a poco cuando nos habíamos hecho a la idea de ver pirámides :-/

Ah, y en Globus nos han vuelto a admitir como organización mentora en Google Summer of Code.

Me parece que no me dejo nada en el tintero. El próximo trimestre (otras diez semanas a partir de este lunes) sólo voy a impartir una asignatura, Redes, donde, entre otras cosas, los estudiantes van a implementar un router. En fin, espero que no haya otra sequía blogueril de tres meses, que se supone que andaré menos liado este trimestre (pero eso lo he dicho muchas otras veces, así que quien sabe…).

Plagio, palabra soez

Es hora de desempolvar un poco el blog. Empiezo con este artículo, “Plagio, palabra soez”, que saldrá publicado en breve en la Revista UD, sobre las diferentes atitudes que hay ante el plagio en EEUU y España.

*   *   *

En mis años de estudiante en Deusto, tuve que realizar durante mi segundo año un examen que consistía en la realización de varios programas a pie de máquina en una de las aulas de informática de ESIDE. Durante el examen, un estudiante que no conocía, salvo por haberle visto alguna vez en clase o en los pasillos, me ofreció 2.000 de las antiguas pesetas si le pasaba la solución de uno de los ejercicios en un disquete. Me negué tajantemente y, al cabo de unos minutos, terminé el examen y abandoné el aula.

Unos días después, el profesor de la asignatura, con quién estaba realizando un proyecto de investigación, me informó que había corregido los exámenes, y que había varios exámenes idénticos al mío, y que suponía que el mío era el origen, dado que tengo un estilo de programación un tanto peculiar que él supo reconocer. Le conté lo que ocurrió durante el examen, y supuse que el estudiante que me ofreció las 2.000 pesetas se levantó en medio del examen, se sentó en frente de mi ordenador, birló con un disquete el trabajo que dejé en el ordenador, y se lo pasó a varios de sus compinches. El profesor me otorgó el beneficio de la duda y dijo que interrogaría a los otros estudiantes, sin revelar que había un “examen origen”. Unos días después, me dijo que convocó a los presuntos plagiadores, y les preguntó si podían explicar por qué sus exámenes eran idénticos. No admitieron ninguna culpa, y alegaron que “vamos a la misma academia, y por eso programamos exactamente igual”. Cualquier programador con un mínimo de experiencia sabe que esto es una soberana estupidez, aparte de estadísticamente imposible, con lo cual los otros estudiantes suspendieron y yo fui evaluado sin ninguna penalización.

Unos díez años después, me encontré co-impartiendo una asignatura de bases de datos en la Universidad de Chicago. Corrigiendo uno de los deberes semanales, me encuentro con que el trabajo entregado por un estudiante es sospechosamente similar, aunque no idéntico, al de otro estudiante. El profesor principal de la asignatura convoca a cada uno de los estudiantes por separado, y simplemente les presenta los hechos: sus dos deberes son peculiarmente similares. No idénticos. Simplemente lo suficientemente parecidos como para mosquearnos un poco. El primer estudiante, al oír esto, se echa a llorar y admite entre sollozos que pidió la solución al otro estudiante para utilizarlo como ayuda, pero que originalmente no tenía intención de copiarlo. El otro estudiante confirma esta versión de los hechos. El primer estudiante recibió una amonestación oficial en su expediente y, por motu propio, nos envió una disculpa escrita por la “enorme falta de respeto” que nos había demostrado. El otro estudiante recibió una bronca considerable y recibió un cero en esos deberes.

Ante un caso claro de plagio en un examen, el estudiante español intenta zafarse, mientras que, ante un caso menos claro y en unos deberes que cuentan mucho menos para la nota final, el estudiante estadounidense inmediatamente admite su culpabilidad. ¿Por qué? La razón es muy sencilla: el plagio es anatema en las universidades de Estados Unidos, debido, principalmente, a los severos castigos que se imponen. Un plagio menor (p.ej., en unos deberes) o con atenuantes (p.ej., si el estudiante confiesa el plagio) suele resultar en una amonestación en el expediente, una marca negra que puede dificultar la entrada en postgrados o incluso la búsqueda de empleo. Un plagio mayor (p.ej., si el estudiante no admite su culpabilidad y ésta se demuestra posteriormente ante un comité disciplinario, plagios en un examen, o si el estudiante reincide en el plagio menor) puede resultar en una expulsión. En España, si suspendes por copiar, siempre puedes probar de nuevo en la siguiente convocatoria. En EEUU, se acabó tu carrera universitaria. Puede parecer una medida draconiana, pero es innegable que es efectiva: mientras que en España el plagio es, para el estudiante, otra herramienta más para obtener el aprobado, el plagio en EEUU se ha convertido en un tabú.

Este trimestre: enseñando bases de datos

Tras dos trimestres de investigación pura y dura que culminaron en la publicación que ya he mencionado anteriormente, este trimestre me toca volver a la docencia. ¡Albriquias! ¡Alegrata! ¡Me late el cardiotripa! En concreto, voy a ser asistente de docencia en CMSC 23500, una asignatura de introducción a las Bases de Datos. Voy a ser el responsable de organizar e impartir las prácticas de la asignatura, lo que incluye ejercicios a pie de máquina pero también sesiones de discusión en los que resolvemos ejercicios más “teóricos” (p.ej., diseño de una base de datos).

Aunque las bases de datos no tienen mucho que ver con mi área de investigación, siempre ha sido una mis materias favoritas de la informática (tanto la parte de diseño como la parte de programación). De hecho, cuando estudiaba ingeniería en ESIDE fui “becario web” desde 1999 hasta 2003, y al final mis responsabilidades acabaron tirando más hacia el diseño y administración de las bases de datos de las que dependían las aplicaciones web de ESIDE (y luego de toda la universidad). Ahora que me doy cuenta, tengo mil historias de esa época y algún día debería sentarme a ponerlas por escrito… en fin, a lo que iba, que las bases de datos siempre me han molado bastante.

Sin embargo, hasta ahora no he impartido una clase de bases de datos a nivel universitario (impartí un par de cursos de bases de datos en Bilbao, pero eran fuera de la universidad), así que cuando me comentaron cuales eran mis opciones docentes para este trimestre, escogí la asignatura de base de datos sin pensármelo dos veces. Evidentemente, no va a ser una asignatura tan orientada al h4x0ring como la asignatura de programación cuyas prácticas impartí en 2006 y 2007, y en la cual teníamos a los estudiantes escribiendo parsers con lex y yacc en la quinta semana. No obstante, tengo unas cuantas ideas en ebullición. En concreto, desde que me involucré con el Center for Teaching and Learning de la universidad, me he interesado mucho por el Aprendizaje Activo y el Aprendizaje Colaborativo, y últimamente intento aplicarlos lo máximo posible en mi docencia.

Por ejemplo, la semana pasada tuvimos el primer “discussion group” de la asignatura, en el que me reuno con los estudiantes de la asignatura (14 estudiantes, aunque a la sesión vinieron 8) durante una hora y “discutimos”. Como no hemos llegado a SQL ni a los otros aspectos más técnicos de las bases de datos, el propósito de esta sesión fue realizar el diseño de una base de datos utilizando el modelo Entidad-Relación. Lo estructuré de la siguiente manera:

  1. Entrego a los estudiantes un enunciado, y les doy unos minutos para que lo lean y hagan preguntas por si algo no queda claro. Podeis echar un vistazo al enunciado aquí. Como podéis ver, ajem, me cuesta desvincular el frikismo de la docencia xDDD
  2. Los estudiantes se juntan en grupos de tres, y realizan el diagrama Entidad-Relación juntos. Esto es mejor que hacerlo individualmente porque (1) en el “mundo real” casi siempre te va a tocar colaborar con otras personas en este tipo de tareas y (2) porque esto estimula discusión sobre conceptos teóricos que se han visto en clase (p.ej., “Esto es una entidad débil!” “Me parece que no” “Explícame por qué no” etc.)
  3. Pasada media sesión, cada grupo escribe su solución en la pizarra. En concreto, tuvimos tres soluciones, todas esencialmente correctas, pero con sutiles diferencias, porque hay mil maneras de diseñar una base de datos, y cada una suele diferir en puntos semánticos muy detallistas o incluso irrelevantes. Esto también estimula una discusión sobre cómo se diseña una base de datos, por qué distintos diseños pueden plasmar la misma realidad, etc.

Cabe destacar que estas sesiones son opcionales, y ni siquiera son evaluadas. Su propósito es puramente complementar lo que se ve en las clases “de teoría” para reforzar los conocimientos. Y, aun así, la mayoría de los estudiantes vienen y hacen los problemas sin rechistar (no hay grupos donde uno hace todo el trabajo, y el resto se rasca las narices). Evidentemente, esta estrategia es posible porque es un grupo pequeño de estudiantes y porque aquí en EEUU los estudiantes están habituados a hacer mucho trabajo fuera de las clases “de teoría”, a hacer muchas preguntas, y a dialogar lo máximo posible con los docentes (a diferencia de los estudiantes españoles, que tendemos a ser muy calladitos).

En fin, más adelante vamos a cubrir SQL, programación web con bases de datos, y aspectos más teoricos de las bases de datos (como los dichosos arboles B). De hecho, hace más de un lustro escribí un cuaderno de ejercicios de SQL, y este trimestre quiero traducirlo al inglés, extenderlo, y publicarlo online. Más detalles sobre esto en el siguiente post.

Consultor

Muchos de mis compañeros universitarios Deustenses acabaron como consultores en diversas compañías, algo que está en las antípodas de mis intereses profesionales. Sin embargo, a partir de enero, yo también voy a ser un consultor. Antes de que alguien empiece a elucubrar teorías conspirativas sobre la suplantación de mi persona por un Borja más conformista, aclaro que lo que me han ofrecido es ser un Teaching Consultant (“consultor pedagógico”) en el Center for Teaching and Learning de la Universidad de Chicago 🙂 Es un puesto con dedicación mínima (unas cuantas horas al mes, compatible con el doctorado) en el que proporcionaré consejo a profesores y estudiantes sobre como ser un buen educador. Por ejemplo, uno de los servicios que ofrece este centro es realizar una grabación de una clase para que dos consultores puedan revisar la grabación y proporcionar feedback para que el profesor pueda mejorar su docencia. De hecho, este verano solicité este servicio, y los comentarios que me proporcionaron fueron excelentes. Al parecer, fue precisamente por esta evaluación que decidieron ofrecerme uno de los puestos de Teaching Consultant cuando les surgió una vacante.

Además, este puesto no es únicamente una manera de ayudar a que otras personas puedan mejorar su estilo docente, sino una manera de que yo pueda reflexionar sobre mis propias ideas pedagógicas (de hecho, uno de los requisitos del puesto es asistir a varios seminarios y talleres sobre educación). Siendo más materialistas, también es una adición bastante importante al curriculum, sobre todo de cara a acceder a puestos docentes. En fin, que me mola mucho esto de poder ser un “consultor pedagógico” 🙂

Teaching Assistant Prize

Hoy me han dado en el departamento un diplomilla que dice lo siguiente:

2007 ANNUAL TEACHING ASSISTANT PRIZE
is awarded to

Borja Sotomayor

In recognition for your excellent work in
developing and teaching the CMSC 16200 lab

Presented by:
[Firma]
—————
STUART A. KURTZ, Chairman
Department of Computer Science

Yo no suelo recibir premios, ni los persigo activamente, con lo cual este tipo de cosas me hacen mucha ilusión, aunque no sé si merezco un premio por hacer algo que me encanta 😉 El premio está compartido con Adam Shaw, un compañero de doctorado que se ha currado unas asignaturas impresionantes de introducción a la programación.

Por cierto, de CMSC 16200 ya se ha hablado en este blog anteriormente, sobre todo en Esto va a molar…. Es una de esas asignaturas que resulta una gozada impartir (otra razón por la que me parece que no merezco un premio por ello 😉 : alumnos hiper-motivados, contenidos h4x0r total, y frikismo por todos lados.

Y ahora, a volver a la cruda realidad metiendo más horas en trabajos de investigación… 😛

Pronunciación

Durante el trimestre de invierno me toca, al igual que el año pasado, ser profesor de prácticas en una asignatura de programación. Este año, me he propuesto conseguir que mis alumnos pronuncien correctamente mi nombre y, aparte del habitual “Just imagine the ‘j’ is an ‘h'” (que no es completamente exacto), quiero proporcionarles la pronunciación de mi nombre utilizando el Alfabeto Fonético Internacional. Consultando las entradas de Wikipedia sobre el Alfabeto Fonético Internacional y la Transcripción fonética del español con el IPA, me parece que la siguiente es una representación fonética más o menos correcta de mi nombre:

¿Alguien conoce el Alfabeto Fonético internacional lo suficientemente bien como para confirmarme si esta representación es correcta? (¿o si es una sandez? 🙂