They call me DOCTOR Tibbs!

Ya está. El miércoles defendí mi tesis doctoral. La defensa fue muy bien; me hicieron preguntas muy buenas, y el tribunal pareció muy satisfecho con el trabajo que he hecho estos últimos años.

Eso sí, a diferencia de las defensas en España, en la defensa no te dan una nota. Ni cum laude, ni sin laude, ni con unanimidad ni sin ella. O te doctoras o no. Y yo me voy a doctorar 🙂 Otra diferencia con las defensas españolas es que mi defensa no es el punto final; todavía tengo que hacer unas modificaciones menores a la tesis a petición del tribunal, pero estarán listas pronto (la fecha limite es el 30 de julio). Y no seré doctor oficialmente hasta el 27 de agosto. No obstante, me he quitado un peso enorme de encima 🙂

Por cierto, entre la entrega del manuscrito final el 30 de julio y la llegada de mis padres para mi investidura tengo planificado un viaje épico. Detalles coming soon.

La tesis, a punto de caramelo

Ya puedo ver la luz al final del tunel. Hace un par de días, envié el borrador de mi tesis a mi tribunal, que ahora tiene que revisarlo y sugerir cambios. No tenemos una fecha concreta para la defensa, pero seguramente será en julio. Eso sí, salvo actos de fuerza mayor, lo que es impepinable es que, seis años después de llegar a Chicago, el 27 de agosto me doctoro. De hecho, tengo noticias sobre lo que ocurrirá a partir del 28 de agosto, pero me las guardo hasta que estén confirmadas al 100%.

En cuanto a la tesis, todavía quiero pulirla un poco más antes de colgar un borrador publicamente. Eso sí, tampoco hay mucha sorpresas porque mi tesis es basicamente un compendio de mis publicaciones anteriores. No obstante, no basta con coger mis artículos, graparlos, y entregarlos al tribunal (aunque esto lo hacen en algunas universidades); hay que reescribir bastante para que quede una narrativa coherente, es una buena oportunidad para proporcionar explicaciones extendidas que no cupieron en el artículo original, se pueden presentar más resultados experimentales, etc.

Como curiosidad, cuando empecé a escribir la tesis a mediados de Marzo, escribí un script que extraia cada hora el número de páginas y de palabras en la tesis, para poder generar un gráfico. Este es el resultado:

progress

Curiosamente, cuando escribí el script me imaginé que el resultado sería una función monótona creciente, pero claramente no lo es. La razón es que, utilizando mis publicaciones anteriores como punto de partida, me di cuenta de que había partes bastante grandes que quería reescribir por completo. Por lo tanto, había días que me cargaba 5-10 páginas, que poco a poco volvían a aparecer. También había periodos largos en los que, en lugar de escribir, simplemente “pensaba”, y no había cambios en el número de páginas o palabras.

Por cierto, me molaría hacer un Wordle de la tesis, aunque me gustaría hacerlo bien (extrayendo las frecuencias no solo de palabras sino de frases también) utilizando el interfaz “avanzado” de Wordle. A ver si, cuando tenga un momento, escribo un script para extraer esa información de mis ficheros LaTeX.

Y, sí, la tesis está escrita en LaTeX. Aunque, claro, aquí a nadie se le ocurre escribir la tesis en cualquier otro sistema, a diferencia de otros lares.

Plagio, palabra soez

Es hora de desempolvar un poco el blog. Empiezo con este artículo, “Plagio, palabra soez”, que saldrá publicado en breve en la Revista UD, sobre las diferentes atitudes que hay ante el plagio en EEUU y España.

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En mis años de estudiante en Deusto, tuve que realizar durante mi segundo año un examen que consistía en la realización de varios programas a pie de máquina en una de las aulas de informática de ESIDE. Durante el examen, un estudiante que no conocía, salvo por haberle visto alguna vez en clase o en los pasillos, me ofreció 2.000 de las antiguas pesetas si le pasaba la solución de uno de los ejercicios en un disquete. Me negué tajantemente y, al cabo de unos minutos, terminé el examen y abandoné el aula.

Unos días después, el profesor de la asignatura, con quién estaba realizando un proyecto de investigación, me informó que había corregido los exámenes, y que había varios exámenes idénticos al mío, y que suponía que el mío era el origen, dado que tengo un estilo de programación un tanto peculiar que él supo reconocer. Le conté lo que ocurrió durante el examen, y supuse que el estudiante que me ofreció las 2.000 pesetas se levantó en medio del examen, se sentó en frente de mi ordenador, birló con un disquete el trabajo que dejé en el ordenador, y se lo pasó a varios de sus compinches. El profesor me otorgó el beneficio de la duda y dijo que interrogaría a los otros estudiantes, sin revelar que había un “examen origen”. Unos días después, me dijo que convocó a los presuntos plagiadores, y les preguntó si podían explicar por qué sus exámenes eran idénticos. No admitieron ninguna culpa, y alegaron que “vamos a la misma academia, y por eso programamos exactamente igual”. Cualquier programador con un mínimo de experiencia sabe que esto es una soberana estupidez, aparte de estadísticamente imposible, con lo cual los otros estudiantes suspendieron y yo fui evaluado sin ninguna penalización.

Unos díez años después, me encontré co-impartiendo una asignatura de bases de datos en la Universidad de Chicago. Corrigiendo uno de los deberes semanales, me encuentro con que el trabajo entregado por un estudiante es sospechosamente similar, aunque no idéntico, al de otro estudiante. El profesor principal de la asignatura convoca a cada uno de los estudiantes por separado, y simplemente les presenta los hechos: sus dos deberes son peculiarmente similares. No idénticos. Simplemente lo suficientemente parecidos como para mosquearnos un poco. El primer estudiante, al oír esto, se echa a llorar y admite entre sollozos que pidió la solución al otro estudiante para utilizarlo como ayuda, pero que originalmente no tenía intención de copiarlo. El otro estudiante confirma esta versión de los hechos. El primer estudiante recibió una amonestación oficial en su expediente y, por motu propio, nos envió una disculpa escrita por la “enorme falta de respeto” que nos había demostrado. El otro estudiante recibió una bronca considerable y recibió un cero en esos deberes.

Ante un caso claro de plagio en un examen, el estudiante español intenta zafarse, mientras que, ante un caso menos claro y en unos deberes que cuentan mucho menos para la nota final, el estudiante estadounidense inmediatamente admite su culpabilidad. ¿Por qué? La razón es muy sencilla: el plagio es anatema en las universidades de Estados Unidos, debido, principalmente, a los severos castigos que se imponen. Un plagio menor (p.ej., en unos deberes) o con atenuantes (p.ej., si el estudiante confiesa el plagio) suele resultar en una amonestación en el expediente, una marca negra que puede dificultar la entrada en postgrados o incluso la búsqueda de empleo. Un plagio mayor (p.ej., si el estudiante no admite su culpabilidad y ésta se demuestra posteriormente ante un comité disciplinario, plagios en un examen, o si el estudiante reincide en el plagio menor) puede resultar en una expulsión. En España, si suspendes por copiar, siempre puedes probar de nuevo en la siguiente convocatoria. En EEUU, se acabó tu carrera universitaria. Puede parecer una medida draconiana, pero es innegable que es efectiva: mientras que en España el plagio es, para el estudiante, otra herramienta más para obtener el aprobado, el plagio en EEUU se ha convertido en un tabú.

Examen de Candidatura

En la inexorable marcha hacia el doctorado me toca pasar dentro de nada por otro aro: el examen de candidatura. No es un examen en el sentido convencional, sino más bien una presentación de mi propuesta de tesis. En nuestro departamento viene a ser más concretamente un informe en el que explico lo que he hecho hasta ahora, y lo que quiero hacer para completar la tesis (que ya debería estar medio hecha).

La candidatura es el último requisito formal antes de poder defender la tesis. De hecho, si avanzas a ser un “candidato doctoral”, se suele decir que eres un estudiante ABD (All But Dissertation). En nuestro departamento suelen pasar 1-2 años desde el examen de candidatura hasta la defensa de la tesis.

En fin, que mi examen de candidatura está planificado para el 25 de noviembre. Si a alguien le interesa leer el borrador actual de mi propuesta de candidatura, podéis leerla aquí:

Se agradecen todo tipo de comentarios, tanto si provienen de los menos iniciados (que siempre proporcionan una perspectiva diferente) como de los más curtidos en esto de la investigación 🙂

Haizea TP 1.1

Hace un par de semanas anuncié el lanzamiento de la primera versión de Haizea, el software que estoy produciendo en mi investigación doctoral. Hoy he lanzado una versión actualizada (Technology Preview 1.1), disponible en:

La principal novedad de esta versión es que incluye soporte para OpenNebula 1.0, también lanzado hoy mismo (el grupo de investigación con el que trabajo este verano es el mismo que desarrolla OpenNebula). OpenNebula y Haizea, utilizados juntos, permiten gestionar máquinas virtuales Xen o KVM en un cluster utilizando distintos tipos de reservas (como reserva de recursos en avance). Hay muchos más detalles en la web de OpenNebula y de Haizea. Y, por supuesto, lanzo mi enhorabuena al equipo de OpenNebula por lo currada que está la primera versión estable de su software, y por el infinito buen rollo que me han mostrado al colaborar con ellos.

Otra novedad interesante: Nos han publicado la noticia del lanzamiento de OpenNebula y Haizea en la portada de Barrapunto 🙂