Callejeros Viajeros Chicago – Extended Edition

Como comenté en el post anterior, este lunes (mañana o hoy, según la franja horaria), 11 de octubre, a las 22:25 se emite el episodio de Callejeros Viajeros rodado en Chicago (en el que aparezco enseñando la Universidad de Chicago). En un comentario, Txipi sugirió escribir una “versión extendida”, ya que seguramente en el programa aparecerá un 10% de lo que conté y enseñé en la universidad. Así que aquí va un post donde he intentado incluir todo lo que conté a lo largo del día que anduve paseando con los Callejeros VIajeros por la universidad. Y, de paso, una vez se haya emitido el programa, los comentarios de este post pueden servir para el debate post-programa 🙂

[Nota: A diferencia de mis otros posts, estas fotos no son mías. En la medida de lo posible, he intentado utilizar fotos tomadas de Wikimedia Commons, con la atribución embebida en el atributo ‘title’ del enlace]

La visita a la universidad empezó en la escultura Nuclear Energy:

Aquí es, literalmente, donde nació la Era Atómica. Conmemora el lugar donde Enrico Fermi y su equipo construyeron el reactor Chicago Pile-1, y donde tuvo lugar la primera reacción nuclear controlada. Aunque la estatua conmemora el nacimiento de la Era Atómica, según se mire, puede recordar a una calavera o al “hongo” de una explosión nuclear, en reconocimiento de que la energía atómica también puede utilizarse para fines abominables.

Curiosamente, aunque la estatua está situada al lado de la Biblioteca Regenstein (sobre la que hablaré en un instante) y de unos dormitorios de estudiantes, toda esa zona solía ser Stagg Field, el campo de futbol americano de la universidad. Enrico Fermi construyó el reactor bajo las gradas del campo de futbol, una localización un tanto peculiar (no tanto por hacerlo justo en el campo de futbol, sino además en pleno centro de la universidad).

A continuación, andando por el campus nos encontramos con uno de estos:

Son los teléfonos de emergencia de la universidad. Darle al botón rojo te conecta directamente con la operadora de emergencias (lo mismo que si llamas al 112 desde un teléfono en España). Estos teléfonos son muy habituales en los campus universitarios en EEUU, y en este mapa se puede ver que el nuestro en particular tiene bastantes, no solo en el campus sino en todo el barrio de la universidad.

Eso sí, no te conecta con la policía de Chicago: la universidad tiene su propia fuerza policial. De hecho, es la fuerza policial privada más grande del mundo, después de la del Vaticano. La razón es que la universidad está situada en el South Side de Chicago, una zona de la ciudad donde se encuentran los barrios más pobres y conflictivos de la ciudad. Esto no solía ser así: los barrios del sur solían ser los barrios pijos de la ciudad (de hecho, aquí tuvo lugar en 1893 la World’s Columbian Exposition, una de las “expos” más famosas de EEUU). Sin embargo, esto cambió a lo largo del siglo XX, y dicen que la universidad llegó a amenazar con trasladarse a otra ciudad si no mejoraba la seguridad (tras lo cual se le permitió operar su propia fuerza policial). Por lo tanto, nuestro barrio, Hyde Park, acabó siendo una especie de oasis en medio del South Side.

Vistos los teléfonos de emergencia, llegamos a la Biblioteca Regenstein:

Regenstein Library entrance2

Las cinco bibliotecas de la universidad tienen un total de 7.7 millones de libros, y la Biblioteca Regenstein (o “The Reg”) tiene 4.5 millones de esos libros. Por si eso fuese poco, actualmente están construyendo un anexo al Reg, con capacidad para 3.5 millones de libros. Como os podeis imaginar, la Biblioteca universitaria es una de las más grandes del mundo.

Al igual que la ciudad de Chicago, la universidad es conocida por su arquitectura, y tiene por costumbre contratar a “arquitectos estrella”, lo que resulta en una mezcla interesante de estilos en el campus. El Reg, en concreto, fue construido en 1970, cuando el estilo de moda era el brutalismo, un estilo que contrasta visiblemente con el nucleo del campus (construido a finales del siglo XIX y comienzos del XX). De hecho, en frente de la biblioteca tenemos Hull Gate:

Fijaos en las gárgolas a ambos lados de la entrada: la gárgola inferior representa al Comité de Admisiones, y las gárgolas que escalan representan los años universitarios (con la cuarta gárgola triunfante encima de todos). Dato curioso: estrictamente no se les puede llamar gárgolas porque no sueltan agua por sus bocas cuando llueve. El término más correcto es “grotescas” (pero evidentemente todos las llamamos gárgolas).

En fin, la siguiente parte del paseo fue los “Main Quadrangles” (o “the quads”), el nucleo gótico de la universidad. En esta foto aérea (y en este mapa), se puede ver que el campus tiene una zona central rectangular, con varios mini-rectangulos a su alrededor:

El estilo del núcleo de la universidad, que tiene poco más de un siglo de antigüedad, evidentemente no es gótico sino neo-gótico. Más concretamente, es un estilo llamado “Collegiate Gothic”, que viene a ser “el aspecto que un americano se imagina que tiene una universidad europea”. De hecho, los fundadores de la universidad optaron por el estilo neo-gótico (en lugar del estilo neo-clasico que estaba de moda por aquel entonces), porque querían darle a la universidad un aspecto atemporal, como si siempre hubiese estado ahí (como algunas universidades europeas, inauguradas desde hace siglos). De hecho, cuando las clases empezaron en 1892, no hubo ninguna ceremonia especial de inauguración. Las clases simplemente… empezaron. Como si fuese un año universitario más, y como si la universidad siempre hubiese estado ahí.

En fin, lo primero con lo que nos topamos es con la entrada a Hull Court:

Entrance to Hull Court

Dato curioso: aquí se rodó el comienzo de la película Cuando Harry Encontró a Sally. El lugar exacto donde Harry encuentra a Sally está a unos metros de esta entrada pero, si veis la película, se puede ver claramente que por aquí sale el coche de Harry.

Acto seguido, llegamos al centro del Main Quad que, desafortunadamente, estaba en obras. Los Callejeros Viajeros vinieron a comienzos de Septiembre, justo en el “interim period”, un par de semanas entre trimestres (y que es cuando la universidad suele aprovechar para hacer obras, para no molestar a los estudiantes). El año académico, por cierto, está organizado en torno a cuatro trimestres: Otoño, Invierno, Primavera, y Verano. El Verano es tan lectivo como el resto de los trimestres, aunque es posible licenciarse en cuatro años tomandose un trimestre de vacaciones cada año (tipicamente, pero no siempre, el de Verano). Sin embargo, hay algunos estudiantes que van a clase a lo largo de los cuatro trimestres del año, y se licencian en tres años.

En fin, paseando por el Main Quad nos encontramos con dos chicas que estaban tomando el sol en bikini en pleno centro de la universidad. Las chicas fueron muy majas y accedieron a ser entrevistadas en frente de la camara a pesar de (o quizás a cuenta de) la poca ropa que llevaban, con preguntas como “¿Pero que hacéis aquí tomando el sol y no estudiando?”.

Alrededor del Main Quad están algunos de los edificios principales de la universidad, y nosotros entramos al mío: Ryerson Physical Laboratory. Hasta mediados de los 80, fue el edificio del Departamento de Físicas y, de hecho, es donde tenía su despacho Enrico Fermi. Ahora alberga el Departamento de Informática (bueno, de “Ciencias de la Computación”, que es como lo llamamos aquí), y aproveché para enseñarles una de las aulas. Aquí hay una foto tomada hace un par de años donde aparezco dando una clase en esa misma aula:

En el aula, la reportera me hizo preguntas sobre la vida académica en la Universidad de Chicago. Me parece que aquí comenté que las clases suelen tener unos 20 estudiantes, lo que permite un trato más personalizado con el alumno (recordé que, no hace mucho, me encontré con un profesor que se quejaba de la cantidad de estudiantes que tenía ese trimestre, le pregunté cuantos, y me dijo “¡Buf! ¡Cuarenta!”).

La experiencia docente en el aula americana (al menos en la Universidad de Chicago), es completamente distinta a la que recuerdo en España. En Chicago, tienes la atención absoluta de unos 20 estudiantes, que te hacen preguntas y demuestran mucha curiosidad intelectual, mientras que en España puedes tener un grupo de 100 estudiantes donde igual las dos primeras filas están prestando atención. Evidentemente, no es una comparación muy justa: Ser estudiante de licenciatura en la Universidad de Chicago cuesta aproximadamente $35,000 al año (25,000€), y muchos estudiantes lo pagan con prestamos que tienen que empezar a pagar tras licenciarse (y ojo que estos precios son habituales en muchas universidades americanas, incluso en las públicas; no es algo especial de la Universidad de Chicago). Es decir, si estás en una clase que te cuesta varios miles de dolares (a ti, no a papa y a mama), no vas a malgastar ese dinero siendo un vago: vas a intentar que te cunda lo máximo posible.

Una pregunta que me hizo la reportera es “¿Y que haces si un estudiante sabe más que tu?”. Aclaré que eso pasa bastante porque la Universidad de Chicago es especialmente conocida por la rigurosa preparación intelectual que proporciona a los estudiantes (que a mi me parece que afecta no tanto a la cantidad de contenidos que saben, sino a su curiosidad intelectual). Por lo tanto, suele atraer a muchos geniecillos que, en algunas ocasiones, van a debatirte, de manera muy razonada, algo que has dicho en clase. Pues si te pasa eso, lo aceptas y lo incorporas a la clase. Una de las cosas que te enseñan (como profesor), es que el aula tiene que ser tanto una conversación entre el profesor y el alumno, como una conversación entre los alumnos. Es decir, el profesor tiene que ser más que un loro que repite un temario, sino que tiene que actuar como catalista para que los estudiantes aprendan por su cuenta, aprendan entre ellos, e incluso cuestionen su propio aprendizaje.

Del aula fuimos a los despachos de doctorandos, donde estaban varios de mis compañeros comiendo. No digo más porque, si lo han incluido en el programa, no quiero dar ningún spoiler… En resumidas cuentas, demostraron que somos una pandilla de frikis 😀

Paramos un momento para ver mi despacho, donde prestaron especial atención a todas las decoraciones (algunas un tanto frikis) que tengo en el despacho. Me parece que las dos cosas sobre las que más hablamos fue (1) las tres mini-banderas que tengo en mi estantería (la ikurrina, la bandera española, y la bandera europea), explicando que (para mi) las tres identidades no son mutuamente excluyentes, sino compatibles y complementarias, y (2) mi foto con el traje de doctor, que curiosamente incluye un gorro muy parecido a una txapela.

También cayeron las preguntas del millón: “¿Pero tu te vas a quedar aquí?” y “¿Como ves el retorno a España?”. La primera pregunta la respondí en detalle en el post “¿Pero tú te vuelves a España o no?“, y la versión resumida es “me voy a quedar dos o tres años después de terminar el doctorado, y luego ya veré si me quedo o no”. La segunda pregunta, pues en mi caso particular lo veo posible, porque tengo la suerte de colaborar con un grupo en la Complutense en el que podría desarrollar mis proyectos de investigación. Sin embargo, me parece que es la excepción, no la norma. En general, yo no percibo ningún esfuerzo institucional para que los “cerebros fugados” vuelvan a España, y muchos se quedan en el extranjero porque, sencillamente, encuentran condiciones mucho mejores, especialmente para la financiación de proyectos de investigación.

En fin, después del despacho, nos fuimos a uno de los comedores principales de la universidad, Hutchinson Hall:

Hutchinson Hall, University of Chicago

Si os parece que guarda cierto parecido con el comedor que aparece en las películas de Harry Potter, es por una buena razón: es una replica casi exacta del comedor de Christ Church en Oxford University, comedor que, a su vez, fue utilizado en las películas de Harry Potter. Los fundadores de la Universidad de Chicago optaron por el estilo neo-gótico porque muchos de ellos estaban enamorados de la estética de las universidades británicas, llegando al extremo de tomar medidas exactas de edificios en sus visitas a Oxford y Cambridge.

A la salida del comedor, paramos un momento en el sello de la universidad:

El sello muestra la mascota de la universidad, el ave Fénix (otra conexión fortuita con Harry Potter), y nuestro lema: Crescat Scienta, Vita Excolatur (Que crezca la ciencia, y que así sea enriquecida la vida humana). Eso sí, muchos estudiantes conocen mejor el lema “extraoficial” de la universidad: Where Fun Comes to Die (Donde la diversión viene a morir), un guiño al entorno intensamente intelectual de la universidad, donde los estudiantes pasan casi todo su tiempo estudiando. Esta no es una universidad con salvajes fiestas como las que vemos en las películas (aunque algunas ya hay), sino más bien un paraíso para geeks y frikis 🙂

Hay una superstición sobre este sello dorado en concreto: se dice que quien pise el sello no se licenciará en cuatro años. Curiosamente, el sello está en un área muy transitada, y entre clases puedes ver que casi todo el mundo evita pisar el sello. Se dice que la superstición la inicio la propia universidad, precisamente para evitar que el sello se desgastase con el paso del tiempo (el sello dorado, por cierto, tiene casi cien años). No obstante, habiendo terminado ya mi doctorado, no tuve inconveniente en pisotear un poco el sello 😀

De ahí dimos un último paseo fuera de los quads, donde se encuentran algunos edificios curiosos, como el Robie House de Frank Lloyd Wright:

Originalmente una residencia privada, fue adquirida por la universidad, que tras utilizarla como un edificio de despachos más, acabó convirtiéndola en una casa museo.

Aquí terminó la visita al campus, pero todavía quedaba una cosa por ver en el barrio: la casa de Barack Obama. Efectivamente, en nuestro barrio es donde vivió durante muchos años el ahora Presidente Obama. No sólo eso: Obama vuelve de vez en cuando a Chicago y se aloja en su antigua casa (cuando le eligieron, dijo que quería volver cada mes, pero al final viene de visita cada 4-6 meses). La casa tiene este aspecto:

Pero no puedes acercarte tanto. La casa está rodeada por barricadas y por coches de policia, incluso cuando Obama no está en Chicago, y esto es todo lo que puedes ver:

Cuando pasamos por ahí, solo había un coche de policía; me imagino que esa foto fue tomada durante una de sus visitas. Cuando viene de visita, por cierto, se nota. El barrio se llena de coches de policia y del servicio secreto, y acordonan un radio de una manzana alrededor de su casa. A los vecinos, al parecer, no les molesta demasiado: nadie les va a entrar a robar cuando a tu vecino le vigila un pequeño ejercito.

Paseando alrededor de la casa de Obama, la reportera de Callejeros Viajeros paró a varias personas para preguntarles su opinión de Obama. Aunque este barrio es territorio Obama (y en 2008 era difícil encontrar a alguien que no fuese un fan incondicional de Obama), se empieza a notar que mucha gente empieza a estar un poco frustrada porque todo el “Change” que prometió Obama parece que tarda en llegar. Todo el mundo con el que hablamos dijo que había votado a Obama en 2008, pero solo la mitad dijo que volvería a hacerlo en 2012. La otra mitad dijo que “depende”, argumentando precisamente que no está haciendo muchas de las cosas que prometió hacer. El problema al que se enfrenta Obama, no solo en las elecciones presidenciales de 2012 sino en las legislativas dentro de unas semanas, es que las multitudes que le votaron en 2008 simplemente se abstengan de votar.

Y ahí ya si que terminó mi participación en Callejeros Viajeros. Nos fuimos a comer, pero ya con la cámara apagada, porque estábamos todos un poco molidos. Cuando viene gente a visitar, les suelo dar un tour del campus que no dura más de una hora, y ese mismo tour duró esta vez unas cinco o seis horas, porque en cada parada había que hablar ante la cámara (en algunos casos con más de una toma), y luego rodar tomas complementarias (tenían un término técnico para ello, pero no lo recuerdo ahora; el término en inglés es B-roll). Pero vamos, que hay que buscar el ángulo bueno, rodar varios planos, etc. Después de ver todo lo que grabaron, y teniendo en cuenta que les quedaban unos 10 días más de rodaje, le tengo mucho respeto al curro que se han debido de pegar para repasar y editar todo ese metraje y producir un programa de tan solo una hora.

Vamos, de esas 5-6 horas que pasé con los Callejeros Viajeros, seguramente solo veréis unos pocos minutos. Para los que habéis visto esos minutos, ¿qué os han parecido?

Callejeando

Algunos de vosotros seguramente habéis visto, o al menos oído hablar, del programa Callejeros Viajeros. Para los que no lo conozcan, es un programa de la cadena Cuatro donde una serie de reporteros viajan a ciudades de todo el mundo y se valen de hispanoparlantes residentes en la ciudad (típicamente, pero no siempre, españoles) para enseñarles los sitios menos conocidos de la ciudad. Están haciendo un episodio sobre Chicago, y hoy he tenido ocasión de enseñarles el campus de la Universidad de Chicago.

De hecho, contactaron conmigo hace unos pocos días, y tuve que confesar que había oído hablar de este tipo de programas, pero que no conocía Callejeros Viajeros específicamente (aunque lo mismo es cierto de casi todos los programas de televisión que han salido desde que me vine a Chicago…) Me animé a hacerlo porque me explicaron que el enfoque del programa es en la propia ciudad, y no en el expatriado (que simplemente facilita la visita). Y como Chicago me encanta, y me parece que es una de esas ciudades que mucha gente en España no se anima a visitar (*coff* *coff* *Camarada del Frente* *coff* *Pablo Pérez* *coffff*) porque no tiene sitios tan emblemáticos como Nueva York, Washington DC, etc. pues me atrajo la premisa del programa.

Me preguntaron a ver qué sitios podría enseñarles por Chicago, y al final resultó que la opción más atractiva era la propia Universidad de Chicago. Así que nos hemos pasado el día andando por la universidad y, aunque seguramente saldré en el programa, será explicando cómo la Era Atómica nació en Chicago, el origen de la arquitectura (pseudo-neo-)gótica de la universidad, la casa de Obama cerca de la universidad, etc.

Lo más parecido que ha habido a una pregunta personal ha sido una sobre las condiciones para investigadores en EEUU, comparadas a las de España, y sobre la “fuga de cerebros”. Igual me estoy comiendo el tarro, y la respuesta a esa pregunta (y mi aparición en ese programa) pasan sin pena ni gloria, pero no sé por qué me huelo que voy a acabar padeciendo la visita de varios trolls a consecuencia de mi respuesta. Es un tema complicado, difícil de reducir a un “soundbite”, y algún día tendré que escribir un post más completo sobre ello, aunque mi opinión al respecto me parece que se deja entrever en los posts La vida del “grad student” y El doctorado está bien, pero…. Sobre la fuga de cerebros no he escrito específicamente pero, por mi parte, me gustaría ver un mayor esfuerzo por parte del Gobierno por contrarrestarla. Ojo, que no lo digo por mi: yo tengo oportunidades en EEUU y, gracias a contactos que he establecido a lo largo de los años, podría encontrar oportunidades similares en España. Lo que me gustaría es que el Gobierno fuese más agresivo a la hora de “recapturar” a los “cerebros fugados”, aunque lo veo jodido con lo poco que invertimos en investigación.

En fin, que me voy por los cerros de Úbeda 😀 Cuando sepa cuando se emite el programa de Callejeros Viajeros sobre Chicago, lo comentaré en el blog. Y escribiré sobre la fuga de cerebros en otro post (espero que pronto).

♫ Yo soy aquel negrito… ♫

En estas fechas solemos recibir en la Universidad de Chicago la visita de “prospective students” (o “prospies”), estudiantes que han sido admitidos en la universidad (tanto para la licenciatura como para los postgrados) y vienen a visitar el campus para conocerlo, ver qué ambiente se respira, etc. (en EEUU los estudiantes suelen solicitar admisión en varias universidades, con lo cual esta visita también sirve para convencerles de que tienen que venir a nuestra universidad). En fin, muchas veces nos piden a los doctorandos que nos reunamos con los “prospies” o que les llevemos a comer o cenar, para desgranar ante ellos las múltiples virtudes de la Universidad de Chicago.

Pues bien, hace un par de semanas me llega un e-mail preguntandome a ver si puedo participar en un panel ante un grupo de estudiantes de Morehouse College. Yo sería el representante de la División de Ciencias Físicas (a la que, extrañamente, pertenece el Departamento de Ciencias de la Computación), y en el panel habría doctorandos de otras divisiones (humanidades, ciencias biológicas, etc.) Eso sí, al parecer los estudiantes no eran prospies, sino unos 40 estudiantes de licenciatura (algunos en su primer año, otros en su ultimo) que simplemente venían de excursión para conocer la universidad y enterarse de cómo es la vida del doctorando (para aquellos que están pensando en hacer un doctorado). Y ojo a la descripción de Morehouse College:

The only all male historically black institution of higher learning in the United States.

Vamos, una universidad donde tradicionalmente solamente admiten a afroamericanos. Cuando leí esto, me pareció curioso, sin más (porque los “prospies” con los que suelo interactuar son siempre blancos; en las ciencias tradicionalmente hemos atraído a muy pocos estudiantes afroamericanos).

Sin embargo, al cabo de unos días nos llega otro e-mail diciendo que al final no necesitan a nadie de nuestro departamento. A pesar de esto, dos días antes de la visita de los estudiantes me llega otro e-mail preguntándome a ver si puedo asistir a otro panel distinto que tendrá lugar a la hora del almuerzo. Que resulta que se liaron al organizar los eventos para la visita, y para el primer panel ya tenían a alguien de la División de Ciencias Físicas pero luego se dieron cuenta que para el panel-almuerzo no, y que la abuela fuma en pipa, etc. En fin, yo digo que sí, que puedo participar.

Pues bien, el día de la visita, me presento puntualmente en la sala donde va a tener lugar el panel-almuerzo. La gente todavía estaba cogiendo comida de un buffet que tenían montado en la sala. A mi alrededor veo que todos los estudiantes, tal y como esperaba, eran negros. Vale, lo dicho, algo curioso, sin más (sobre todo cuando te crías en España, un país en el que la diversidad racial brilla por su ausencia). Pero cuando me dirijo a la mesa donde se sientan los panelistas veo que…

Todos los panelistas también son negros.

En ese momento, me doy cuenta de que, con las prisas por encontrar a un representante de la División de Ciencias Físicas, a alguien se le debió olvidar mencionar a la secretaria de nuestro departamento que buscaban un estudiante negro. Para colmo, tenían una lista de preguntas preparadas para el panel, y una de ellas era:

What is it like to be a student of color at the University of Chicago?

Para colmo de colmos, los estudiantes interesados en las áreas de la División de Ciencias Físicas llegaron 20 minutos tarde al panel, con lo cual ninguna de las preguntas fueron dirigidas a mi, y pasé los primeros 20 minutos en silencio, mi tez blanca nuclear dando el cante bastante entre los panelistas y miembros del público. Afortunadamente, luego salieron preguntas más generales a las que pude contribuir. Y se saltaron la pregunta de “ser un estudiante de color”, menos mal.

En dos palabras: epic fail

Por fin

Hay ciertos momentos en tu vida que se quedan grabados vividamente en tu cabeza, a veces por ninguna razón aparente. Para mi, uno de esos momentos fue la mañana del 8 de noviembre de 2000, la mañana después de las elecciones presidenciales de EEUU entre Al Gore y George Bush, cuando nos despertamos sin saber el ganador de las elecciones.

Tenía 20 años recién cumplidos, estaba en 3º de Ingeniería Informática en la Universidad de Deusto, y recuerdo con inusual detalle que, antes de la primera clase de la mañana, me encontraba frente a mi ordenador en el aula 104 de la Facultad de Ingeniería, el “aula multimedia”. Mi ordenador se encontraba al lado de la segunda puerta del aula, la que da directamente al espacio de monitores, no al aula propiamente (donde están los ordenadores de estudiantes). La puerta estaba abierta y, como quedaban 5-10 minutos para el comienzo de la clase (que iba a tener lugar en el aula 112, al final del mismo pasillo), mis compañeros de clase podían verme dentro del aula de camino a la clase. Uno de ellos, Borja B., se paro para hablar conmigo y me dijo algo como “Parece que ha ganado Bush, ¿no?”, y yo le corregí, diciendole que todavía era posible que Gore ganase el estado de Florida y, por lo tanto, las elecciones. “Buf, eso espero, porque Bush está tarado”, me respondió, algo visceralmente.

Curiosamente, no recuerdo nada más de ese día. No recuerdo que clase teníamos en el aula 112, o con qué otros compañeros hablé sobre las elecciones, o donde fui a comer ese día, etc. Pero se me quedó pegado ese detalle. Yo, en aquella época, no estaba tan aficionado a la política americana como lo estoy ahora. Sabía que prefería a Gore, simplemente por ser “menos de derechas” que Bush, pero no sentía nada particularmente fuerte en contra de que Bush fuese presidente. Por aquel entonces, tampoco le conocíamos demasiado bien, y a mi sinceramente me parecía “otro político americano más”. Por eso me extraña que se me quedase grabado justo ese detalle de Borja B. deseando que Bush no ganase las elecciones por estar tarado. Pero ahora me doy cuenta de lo previsor que fue.

Poco a poco, fuimos conociendo más y más a George W. Bush, sobre todo después del 11-S, y especialmente cuando se obcecó en invadir Irak. En España, a la mayoría nos consolaba el hecho de que los americanos seguramente le echarían en 2004, de la misma manera que nosotros echamos a Aznar. Solo teníamos que esperar unos años. Pero no, en 2004 resultó reelegido presidente de los EEUU, algo que yo personalmente atribuyo no tanto a la oligofrenia de Bush sino más al nefasto candidato que escogieron los Demócratas, al que vendieron como “el que no es Bush”, más que como un candidato que tenía que brillar por méritos propios. La reelección de Bush me pilló en Chicago, y ese es un momento que también recuerdo vivamente, aunque eso ya no me extraña; tenía muchos más motivos para prestar atención.

Así que nos resignamos a aceptar que teníamos que aguantar a Bush otros cuatro años. Una de las cosas que recuerdo claramente cuando reeligieron a Bush es que esos cuatro años me parecían una eternidad. Pero por fin han pasado, y ya podemos referirnos a Bush como el “ex-presidente Bush”. Y no quiero que quede ninguna duda: considero que Bush es, con diferencia, el peor presidente que ha tenido EEUU (si no en toda su historia, si en su historia reciente). Durante su estancia en la Casa Blanca, Bush ha conseguido que el resto del mundo vea a EEUU no con admiración sino con desidia. Ya no como un líder, sino como un niñato abusón. Y yo, por lo menos, soy de los que sienten cierta admiración por EEUU, por el funcionamiento de su gobierno, y por los ideales sobre los que se fundó (a veces tengo que recordar a la gente que dogmáticamente se opone a “los putos yankis” de que EEUU nació en medio de una revolución anti-monárquica, federalista, y pro-libertad), y en los últimos ocho años me ha dolido ver en lo que se estaban convirtiendo los EEUU. Como estos días seguro que habrá quienes querrán buscarle los aspectos positivos a los ocho años de Bush, me permito recordaros algunos de sus “logros” (lista tomada de uno de los comics de This Modern World):

Bush v. Gore, Cheney’s Energy Task Force, Kenny Boy Lay, Putin’s Soul, “Bin Laden Determined to Strike“, 9-11, Axis of Evil, Freedom Fries, Patriot Act, Indefinite Detention, Extraordinary Rendition, Guantanamo, Yellowcake Uranium, Shock and Awe, Mission Accomplished, Halliburton, Blackwater, Jessica Lynch, Pat Tillman, Bagram, Abu Ghraib, Waterboarding, Swiftboating, Tax Cuts, Soaring Deficits, Terri Schiavo, Stem Cell Research, Domestic Surveillance, Telecom Immunity, Hurricane Katrina, the Collapse of Capitalism as We Know It, and Karl Rove. Karl Rove!

¿Y qué nos deparan los próximos cuatro años? No lo sé. Pero por lo menos ha desaparecido ese sentimiento angustioso de que el mundo no mejorará hasta que el ocupante actual de la Casa Blanca se marche. Ahora que Obama es el Presidente Obama, cuando pienso en los próximos cuatro años, me viene solo una palabra a la cabeza.

Hope.

Hoy, temperaturas altas de -18°C

Sí, sí, las temperaturas altas. De hecho, ahora mismo, a las 10 de la mañana, hace -21ºC (-32ºC de sensación térmica) ¿Qué más puedo decir? Así nos las gastamos en Chicago…

Actualización (16/01/09): Al parecer, ayer fue el día más frío en Chicago desde 1996.

Actualización 2 (16/01/09): No sólo eso, parece ser que ayer se registraron temperaturas más bajas en Chicago que en el Polo Norte. Im. Presionante.

No fly zone!

Para los que no lo sepan, Barack Obama vive (literalmente) a cuatro bloques al norte de donde vivo yo. Desde que fue nominado a la presidencia, su casa se ha convertido en una fortaleza, rodeada de policías y agentes del servicio secreto. Mañana, día de las elecciones, Barack Obama estará en Chicago y dará un mega-discurso en el centro de Chicago. A tal efecto, la FAA (Administración Federal de Aviación) ha designado un “no fly zone” de 4 millas de diámetro en el centro de Chicago… y alrededor de la casa de Barack Obama. Es decir, que todo el barrio universitario (incluido mi apartamento) están dentro del “no fly zone”. Si un avión entra en esta zona, la FAA primero le pedirá amablemente que se largue y, si no lo hace, pues nada: un par de F-14’s se encargan de borrar el susodicho avión del mapa.

Por una parte, me hace sentir seguro, pero mi lado más paranoico se pregunta si esto es una precaución estándar, o si es que tienen información sugiriendo que alguien va a intentar estrellar un avión en Chicago mañana 😉

El doctorado está bien, pero…

Ayer estuve en la Universidad de Deusto para dar mi ya habitual charla de julio. A lo largo del día hablé con la ínclita R (comentarista ocasional del blog) que, tras ponerle al día de cómo me iba todo en EEUU, me dijo que en el blog doy una visión muy romántica y optimista del doctorado en EEUU: muchos más recursos que en España, un sueldo digno, aventuras científicas, congresos, vivir la vida universitaria americana, charlas de investigadores famosos, etc. Todo eso es cierto, pero también tiene su lado negativo, al que sólo he aludido en una ocasión. Aunque suelo ser una persona generalmente optimista reconozco que, como me dijo R, puede haber gente que lee el blog y se imagina que lo del doctorado en EEUU es una gozada de principio a fin. Pues bien, para variar un poco, voy a ponerme pesimista y hacer un repaso de las cosas malas sobre hacer un doctorado en EEUU (al menos las que sufro y padezco yo; a otras personas seguro que le incordian cosas distintas)

  • Es mucho trabajo. La respuesta breve estandar a “¿Cómo es el doctorado en EEUU?” suele ser “Está muy bien, te exigen mucho y hay que trabajar mucho, pero está muy bien”. Sin embargo, me da la impresión de que a veces ese “hay que trabajar mucho” no termina de calar. Así que para ser claros: trabajo en mi tesis 10-12 horas al día, 6-7 días a la semana. Raramente tengo un fin de semana “entero” libre, y las vacaciones son contadisimas: las vacaciones más largas que me he pillado en los cuatro años que llevo en EEUU no exceden la semana de duración, y siempre en navidades. El resto del año de vez en cuando me concedo el capricho de pillarme un fin de semana de 3 o 4 días. Puede sonar a explotación laboral, pero no lo es, porque prácticamente todo ese trabajo me beneficia a mi, porque estoy trabajando en mi tesis (es decir, que el jefe, o “explotador”, vengo a ser yo). No hay un contrato que me diga que tengo que trabajar eso (o menos), ni hay un sindicato de estudiantes porque sinceramente no nos sentimos explotados. Es sencillamente la cantidad de trabajo que hay que meter para doctorarse aquí. Y punto.
  • El mundo científico no es el mundo del colegueo. Cuando llegué a EEUU, yo me imaginaba que el mundo de la ciencia era un club de colegas donde un montón de científicos cogidos de la mano trabajaban por el bien de la humanidad. No niego que, para muchos de nosotros, esa sea nuestra motivación abstracta, pero en la práctica el mundo de la ciencia es igual de competitivo (o más) que el mundo empresarial. Por ejemplo, hay que producir artículos, hay que presentarlos en las mejores conferencias (léase: las más competitivas), y hay que tenerlos listos para ayer. ¿Por qué? Por un lado, porque hay que convencer al gobierno de que te dé dinero para investigar, y para ello tienes que haber publicado más artículos y en mejores conferencias que el resto de grupos que se presentan para la misma beca. Por otro lado, tú mismo querrás conseguir un buen trabajo después de doctorarte, y para eso cuentan bastante las publicaciones y otros méritos donde habrás tenido que competir contra otras personas. Las publicaciones no son el único criterio, pero si uno muy importante y donde más se nota la competición.
  • La vida personal suele quedar en segundo plano. Yo soy de los que creen que hay que encontrar un balance entre la vida profesional y la personal, y que no se puede sacrificar una por otra. Sin embargo, tengo que admitir que es muy jodido mantener ese balance cuando tu trabajo consume tanto tiempo. Estos dos últimos años he visto como varios amigos de Bilbao ya se han casado (o están co-habitando con su pareja), y alguno incluso ya tiene un crío en camino. Yo me siento como que me estoy quedando atrás en ese sentido (aunque, como me corrigió un amigo en Bilbao, “ya, pero te estás adelantando en muchas otras cosas”), y que tendré que pillar carrerilla cuando me doctore…
  • Y la de cosas que me han pasado que no cuento en el blog… Como saben los lectores “de toda la vida”, el blog tiene sus límites y todas las cosa de naturaleza personal se quedan fuera (estos lectores lo saben porque son los amigos de toda la vida con lo que tengo ocasión de quedar en persona para contarles todo lo que no cuento aquí). Sólo diré que en el doctorado me ha tocado pasar por situaciones muy intensas (e incluso por cabronadas de espanto). Gustosamente se lo cuento a la gente que quiera escucharme en persona 🙂

En fin, en este post estoy siendo negativo a propósito. Reitero que hacer el doctorado en EEUU es, para mi, un verdadero privilegio a la que pocas personas pueden acceder, y que no me arrepiento ni una iota de haber decidido, hace cuatro años, de dejar Bilbao para irme a vivir a Chicago. De hecho, estoy seguro que muchos doctorandos en España se cambiarían conmigo sin pensarselo dos veces. No olvidemos que, en España, los doctorandos generalmente ni se les paga un sueldo digno, ni pueden trabajar a tiempo completo en su tesis, ni se les proporcionan los recursos adecuados para su investigación. Todo lo que he dicho arriba no es para quejarme de vicio, sino para que no quede duda de que, a pesar de todas las ventajas que supone hacer el doctorado en EEUU, también tiene su coste (y si estás pensando en hacer el doctorado en EEUU, ten muy claro en qué te estás metiendo).