Callejeando

Algunos de vosotros seguramente habéis visto, o al menos oído hablar, del programa Callejeros Viajeros. Para los que no lo conozcan, es un programa de la cadena Cuatro donde una serie de reporteros viajan a ciudades de todo el mundo y se valen de hispanoparlantes residentes en la ciudad (típicamente, pero no siempre, españoles) para enseñarles los sitios menos conocidos de la ciudad. Están haciendo un episodio sobre Chicago, y hoy he tenido ocasión de enseñarles el campus de la Universidad de Chicago.

De hecho, contactaron conmigo hace unos pocos días, y tuve que confesar que había oído hablar de este tipo de programas, pero que no conocía Callejeros Viajeros específicamente (aunque lo mismo es cierto de casi todos los programas de televisión que han salido desde que me vine a Chicago…) Me animé a hacerlo porque me explicaron que el enfoque del programa es en la propia ciudad, y no en el expatriado (que simplemente facilita la visita). Y como Chicago me encanta, y me parece que es una de esas ciudades que mucha gente en España no se anima a visitar (*coff* *coff* *Camarada del Frente* *coff* *Pablo Pérez* *coffff*) porque no tiene sitios tan emblemáticos como Nueva York, Washington DC, etc. pues me atrajo la premisa del programa.

Me preguntaron a ver qué sitios podría enseñarles por Chicago, y al final resultó que la opción más atractiva era la propia Universidad de Chicago. Así que nos hemos pasado el día andando por la universidad y, aunque seguramente saldré en el programa, será explicando cómo la Era Atómica nació en Chicago, el origen de la arquitectura (pseudo-neo-)gótica de la universidad, la casa de Obama cerca de la universidad, etc.

Lo más parecido que ha habido a una pregunta personal ha sido una sobre las condiciones para investigadores en EEUU, comparadas a las de España, y sobre la “fuga de cerebros”. Igual me estoy comiendo el tarro, y la respuesta a esa pregunta (y mi aparición en ese programa) pasan sin pena ni gloria, pero no sé por qué me huelo que voy a acabar padeciendo la visita de varios trolls a consecuencia de mi respuesta. Es un tema complicado, difícil de reducir a un “soundbite”, y algún día tendré que escribir un post más completo sobre ello, aunque mi opinión al respecto me parece que se deja entrever en los posts La vida del “grad student” y El doctorado está bien, pero…. Sobre la fuga de cerebros no he escrito específicamente pero, por mi parte, me gustaría ver un mayor esfuerzo por parte del Gobierno por contrarrestarla. Ojo, que no lo digo por mi: yo tengo oportunidades en EEUU y, gracias a contactos que he establecido a lo largo de los años, podría encontrar oportunidades similares en España. Lo que me gustaría es que el Gobierno fuese más agresivo a la hora de “recapturar” a los “cerebros fugados”, aunque lo veo jodido con lo poco que invertimos en investigación.

En fin, que me voy por los cerros de Úbeda 😀 Cuando sepa cuando se emite el programa de Callejeros Viajeros sobre Chicago, lo comentaré en el blog. Y escribiré sobre la fuga de cerebros en otro post (espero que pronto).

♫ Yo soy aquel negrito… ♫

En estas fechas solemos recibir en la Universidad de Chicago la visita de “prospective students” (o “prospies”), estudiantes que han sido admitidos en la universidad (tanto para la licenciatura como para los postgrados) y vienen a visitar el campus para conocerlo, ver qué ambiente se respira, etc. (en EEUU los estudiantes suelen solicitar admisión en varias universidades, con lo cual esta visita también sirve para convencerles de que tienen que venir a nuestra universidad). En fin, muchas veces nos piden a los doctorandos que nos reunamos con los “prospies” o que les llevemos a comer o cenar, para desgranar ante ellos las múltiples virtudes de la Universidad de Chicago.

Pues bien, hace un par de semanas me llega un e-mail preguntandome a ver si puedo participar en un panel ante un grupo de estudiantes de Morehouse College. Yo sería el representante de la División de Ciencias Físicas (a la que, extrañamente, pertenece el Departamento de Ciencias de la Computación), y en el panel habría doctorandos de otras divisiones (humanidades, ciencias biológicas, etc.) Eso sí, al parecer los estudiantes no eran prospies, sino unos 40 estudiantes de licenciatura (algunos en su primer año, otros en su ultimo) que simplemente venían de excursión para conocer la universidad y enterarse de cómo es la vida del doctorando (para aquellos que están pensando en hacer un doctorado). Y ojo a la descripción de Morehouse College:

The only all male historically black institution of higher learning in the United States.

Vamos, una universidad donde tradicionalmente solamente admiten a afroamericanos. Cuando leí esto, me pareció curioso, sin más (porque los “prospies” con los que suelo interactuar son siempre blancos; en las ciencias tradicionalmente hemos atraído a muy pocos estudiantes afroamericanos).

Sin embargo, al cabo de unos días nos llega otro e-mail diciendo que al final no necesitan a nadie de nuestro departamento. A pesar de esto, dos días antes de la visita de los estudiantes me llega otro e-mail preguntándome a ver si puedo asistir a otro panel distinto que tendrá lugar a la hora del almuerzo. Que resulta que se liaron al organizar los eventos para la visita, y para el primer panel ya tenían a alguien de la División de Ciencias Físicas pero luego se dieron cuenta que para el panel-almuerzo no, y que la abuela fuma en pipa, etc. En fin, yo digo que sí, que puedo participar.

Pues bien, el día de la visita, me presento puntualmente en la sala donde va a tener lugar el panel-almuerzo. La gente todavía estaba cogiendo comida de un buffet que tenían montado en la sala. A mi alrededor veo que todos los estudiantes, tal y como esperaba, eran negros. Vale, lo dicho, algo curioso, sin más (sobre todo cuando te crías en España, un país en el que la diversidad racial brilla por su ausencia). Pero cuando me dirijo a la mesa donde se sientan los panelistas veo que…

Todos los panelistas también son negros.

En ese momento, me doy cuenta de que, con las prisas por encontrar a un representante de la División de Ciencias Físicas, a alguien se le debió olvidar mencionar a la secretaria de nuestro departamento que buscaban un estudiante negro. Para colmo, tenían una lista de preguntas preparadas para el panel, y una de ellas era:

What is it like to be a student of color at the University of Chicago?

Para colmo de colmos, los estudiantes interesados en las áreas de la División de Ciencias Físicas llegaron 20 minutos tarde al panel, con lo cual ninguna de las preguntas fueron dirigidas a mi, y pasé los primeros 20 minutos en silencio, mi tez blanca nuclear dando el cante bastante entre los panelistas y miembros del público. Afortunadamente, luego salieron preguntas más generales a las que pude contribuir. Y se saltaron la pregunta de “ser un estudiante de color”, menos mal.

En dos palabras: epic fail

Por fin

Hay ciertos momentos en tu vida que se quedan grabados vividamente en tu cabeza, a veces por ninguna razón aparente. Para mi, uno de esos momentos fue la mañana del 8 de noviembre de 2000, la mañana después de las elecciones presidenciales de EEUU entre Al Gore y George Bush, cuando nos despertamos sin saber el ganador de las elecciones.

Tenía 20 años recién cumplidos, estaba en 3º de Ingeniería Informática en la Universidad de Deusto, y recuerdo con inusual detalle que, antes de la primera clase de la mañana, me encontraba frente a mi ordenador en el aula 104 de la Facultad de Ingeniería, el “aula multimedia”. Mi ordenador se encontraba al lado de la segunda puerta del aula, la que da directamente al espacio de monitores, no al aula propiamente (donde están los ordenadores de estudiantes). La puerta estaba abierta y, como quedaban 5-10 minutos para el comienzo de la clase (que iba a tener lugar en el aula 112, al final del mismo pasillo), mis compañeros de clase podían verme dentro del aula de camino a la clase. Uno de ellos, Borja B., se paro para hablar conmigo y me dijo algo como “Parece que ha ganado Bush, ¿no?”, y yo le corregí, diciendole que todavía era posible que Gore ganase el estado de Florida y, por lo tanto, las elecciones. “Buf, eso espero, porque Bush está tarado”, me respondió, algo visceralmente.

Curiosamente, no recuerdo nada más de ese día. No recuerdo que clase teníamos en el aula 112, o con qué otros compañeros hablé sobre las elecciones, o donde fui a comer ese día, etc. Pero se me quedó pegado ese detalle. Yo, en aquella época, no estaba tan aficionado a la política americana como lo estoy ahora. Sabía que prefería a Gore, simplemente por ser “menos de derechas” que Bush, pero no sentía nada particularmente fuerte en contra de que Bush fuese presidente. Por aquel entonces, tampoco le conocíamos demasiado bien, y a mi sinceramente me parecía “otro político americano más”. Por eso me extraña que se me quedase grabado justo ese detalle de Borja B. deseando que Bush no ganase las elecciones por estar tarado. Pero ahora me doy cuenta de lo previsor que fue.

Poco a poco, fuimos conociendo más y más a George W. Bush, sobre todo después del 11-S, y especialmente cuando se obcecó en invadir Irak. En España, a la mayoría nos consolaba el hecho de que los americanos seguramente le echarían en 2004, de la misma manera que nosotros echamos a Aznar. Solo teníamos que esperar unos años. Pero no, en 2004 resultó reelegido presidente de los EEUU, algo que yo personalmente atribuyo no tanto a la oligofrenia de Bush sino más al nefasto candidato que escogieron los Demócratas, al que vendieron como “el que no es Bush”, más que como un candidato que tenía que brillar por méritos propios. La reelección de Bush me pilló en Chicago, y ese es un momento que también recuerdo vivamente, aunque eso ya no me extraña; tenía muchos más motivos para prestar atención.

Así que nos resignamos a aceptar que teníamos que aguantar a Bush otros cuatro años. Una de las cosas que recuerdo claramente cuando reeligieron a Bush es que esos cuatro años me parecían una eternidad. Pero por fin han pasado, y ya podemos referirnos a Bush como el “ex-presidente Bush”. Y no quiero que quede ninguna duda: considero que Bush es, con diferencia, el peor presidente que ha tenido EEUU (si no en toda su historia, si en su historia reciente). Durante su estancia en la Casa Blanca, Bush ha conseguido que el resto del mundo vea a EEUU no con admiración sino con desidia. Ya no como un líder, sino como un niñato abusón. Y yo, por lo menos, soy de los que sienten cierta admiración por EEUU, por el funcionamiento de su gobierno, y por los ideales sobre los que se fundó (a veces tengo que recordar a la gente que dogmáticamente se opone a “los putos yankis” de que EEUU nació en medio de una revolución anti-monárquica, federalista, y pro-libertad), y en los últimos ocho años me ha dolido ver en lo que se estaban convirtiendo los EEUU. Como estos días seguro que habrá quienes querrán buscarle los aspectos positivos a los ocho años de Bush, me permito recordaros algunos de sus “logros” (lista tomada de uno de los comics de This Modern World):

Bush v. Gore, Cheney’s Energy Task Force, Kenny Boy Lay, Putin’s Soul, “Bin Laden Determined to Strike“, 9-11, Axis of Evil, Freedom Fries, Patriot Act, Indefinite Detention, Extraordinary Rendition, Guantanamo, Yellowcake Uranium, Shock and Awe, Mission Accomplished, Halliburton, Blackwater, Jessica Lynch, Pat Tillman, Bagram, Abu Ghraib, Waterboarding, Swiftboating, Tax Cuts, Soaring Deficits, Terri Schiavo, Stem Cell Research, Domestic Surveillance, Telecom Immunity, Hurricane Katrina, the Collapse of Capitalism as We Know It, and Karl Rove. Karl Rove!

¿Y qué nos deparan los próximos cuatro años? No lo sé. Pero por lo menos ha desaparecido ese sentimiento angustioso de que el mundo no mejorará hasta que el ocupante actual de la Casa Blanca se marche. Ahora que Obama es el Presidente Obama, cuando pienso en los próximos cuatro años, me viene solo una palabra a la cabeza.

Hope.

Hoy, temperaturas altas de -18°C

Sí, sí, las temperaturas altas. De hecho, ahora mismo, a las 10 de la mañana, hace -21ºC (-32ºC de sensación térmica) ¿Qué más puedo decir? Así nos las gastamos en Chicago…

Actualización (16/01/09): Al parecer, ayer fue el día más frío en Chicago desde 1996.

Actualización 2 (16/01/09): No sólo eso, parece ser que ayer se registraron temperaturas más bajas en Chicago que en el Polo Norte. Im. Presionante.

No fly zone!

Para los que no lo sepan, Barack Obama vive (literalmente) a cuatro bloques al norte de donde vivo yo. Desde que fue nominado a la presidencia, su casa se ha convertido en una fortaleza, rodeada de policías y agentes del servicio secreto. Mañana, día de las elecciones, Barack Obama estará en Chicago y dará un mega-discurso en el centro de Chicago. A tal efecto, la FAA (Administración Federal de Aviación) ha designado un “no fly zone” de 4 millas de diámetro en el centro de Chicago… y alrededor de la casa de Barack Obama. Es decir, que todo el barrio universitario (incluido mi apartamento) están dentro del “no fly zone”. Si un avión entra en esta zona, la FAA primero le pedirá amablemente que se largue y, si no lo hace, pues nada: un par de F-14’s se encargan de borrar el susodicho avión del mapa.

Por una parte, me hace sentir seguro, pero mi lado más paranoico se pregunta si esto es una precaución estándar, o si es que tienen información sugiriendo que alguien va a intentar estrellar un avión en Chicago mañana 😉

El doctorado está bien, pero…

Ayer estuve en la Universidad de Deusto para dar mi ya habitual charla de julio. A lo largo del día hablé con la ínclita R (comentarista ocasional del blog) que, tras ponerle al día de cómo me iba todo en EEUU, me dijo que en el blog doy una visión muy romántica y optimista del doctorado en EEUU: muchos más recursos que en España, un sueldo digno, aventuras científicas, congresos, vivir la vida universitaria americana, charlas de investigadores famosos, etc. Todo eso es cierto, pero también tiene su lado negativo, al que sólo he aludido en una ocasión. Aunque suelo ser una persona generalmente optimista reconozco que, como me dijo R, puede haber gente que lee el blog y se imagina que lo del doctorado en EEUU es una gozada de principio a fin. Pues bien, para variar un poco, voy a ponerme pesimista y hacer un repaso de las cosas malas sobre hacer un doctorado en EEUU (al menos las que sufro y padezco yo; a otras personas seguro que le incordian cosas distintas)

  • Es mucho trabajo. La respuesta breve estandar a “¿Cómo es el doctorado en EEUU?” suele ser “Está muy bien, te exigen mucho y hay que trabajar mucho, pero está muy bien”. Sin embargo, me da la impresión de que a veces ese “hay que trabajar mucho” no termina de calar. Así que para ser claros: trabajo en mi tesis 10-12 horas al día, 6-7 días a la semana. Raramente tengo un fin de semana “entero” libre, y las vacaciones son contadisimas: las vacaciones más largas que me he pillado en los cuatro años que llevo en EEUU no exceden la semana de duración, y siempre en navidades. El resto del año de vez en cuando me concedo el capricho de pillarme un fin de semana de 3 o 4 días. Puede sonar a explotación laboral, pero no lo es, porque prácticamente todo ese trabajo me beneficia a mi, porque estoy trabajando en mi tesis (es decir, que el jefe, o “explotador”, vengo a ser yo). No hay un contrato que me diga que tengo que trabajar eso (o menos), ni hay un sindicato de estudiantes porque sinceramente no nos sentimos explotados. Es sencillamente la cantidad de trabajo que hay que meter para doctorarse aquí. Y punto.
  • El mundo científico no es el mundo del colegueo. Cuando llegué a EEUU, yo me imaginaba que el mundo de la ciencia era un club de colegas donde un montón de científicos cogidos de la mano trabajaban por el bien de la humanidad. No niego que, para muchos de nosotros, esa sea nuestra motivación abstracta, pero en la práctica el mundo de la ciencia es igual de competitivo (o más) que el mundo empresarial. Por ejemplo, hay que producir artículos, hay que presentarlos en las mejores conferencias (léase: las más competitivas), y hay que tenerlos listos para ayer. ¿Por qué? Por un lado, porque hay que convencer al gobierno de que te dé dinero para investigar, y para ello tienes que haber publicado más artículos y en mejores conferencias que el resto de grupos que se presentan para la misma beca. Por otro lado, tú mismo querrás conseguir un buen trabajo después de doctorarte, y para eso cuentan bastante las publicaciones y otros méritos donde habrás tenido que competir contra otras personas. Las publicaciones no son el único criterio, pero si uno muy importante y donde más se nota la competición.
  • La vida personal suele quedar en segundo plano. Yo soy de los que creen que hay que encontrar un balance entre la vida profesional y la personal, y que no se puede sacrificar una por otra. Sin embargo, tengo que admitir que es muy jodido mantener ese balance cuando tu trabajo consume tanto tiempo. Estos dos últimos años he visto como varios amigos de Bilbao ya se han casado (o están co-habitando con su pareja), y alguno incluso ya tiene un crío en camino. Yo me siento como que me estoy quedando atrás en ese sentido (aunque, como me corrigió un amigo en Bilbao, “ya, pero te estás adelantando en muchas otras cosas”), y que tendré que pillar carrerilla cuando me doctore…
  • Y la de cosas que me han pasado que no cuento en el blog… Como saben los lectores “de toda la vida”, el blog tiene sus límites y todas las cosa de naturaleza personal se quedan fuera (estos lectores lo saben porque son los amigos de toda la vida con lo que tengo ocasión de quedar en persona para contarles todo lo que no cuento aquí). Sólo diré que en el doctorado me ha tocado pasar por situaciones muy intensas (e incluso por cabronadas de espanto). Gustosamente se lo cuento a la gente que quiera escucharme en persona 🙂

En fin, en este post estoy siendo negativo a propósito. Reitero que hacer el doctorado en EEUU es, para mi, un verdadero privilegio a la que pocas personas pueden acceder, y que no me arrepiento ni una iota de haber decidido, hace cuatro años, de dejar Bilbao para irme a vivir a Chicago. De hecho, estoy seguro que muchos doctorandos en España se cambiarían conmigo sin pensarselo dos veces. No olvidemos que, en España, los doctorandos generalmente ni se les paga un sueldo digno, ni pueden trabajar a tiempo completo en su tesis, ni se les proporcionan los recursos adecuados para su investigación. Todo lo que he dicho arriba no es para quejarme de vicio, sino para que no quede duda de que, a pesar de todas las ventajas que supone hacer el doctorado en EEUU, también tiene su coste (y si estás pensando en hacer el doctorado en EEUU, ten muy claro en qué te estás metiendo).

Post invitado en el blog de Google Code

Como mencioné en un post anterior, hace un par de semanas el ACM Student Chapter de la Universidad de Chicago organizó una visita a las oficinas de Google en Chicago. Como co-organizador de la visita, y mentor de Google Summer of Code, la gente de Google me pidió que escribiese una crónica de la visita para el blog de Google Code (más concretamente, el que versa sobre temas open source). El susodicho post invitado ha sido publicado hoy: The University of Chicago Meets Google.