De nuevo en Bilbao (hasta el 18 de septiembre)

Bueno, he llegado hace poco más de una hora a Bilbao y estoy un poco molido. El viaje de Chicago a Londres ha transcurrido sin novedad, pero con ocasionales turbulencias leves. Eso no suele molestarme, excepto cuando intento dormir en el avión… lo cual ha resultado imposible gracias a las turbulencias. El viaje de Londres a Bilbao también ha transcurrido sin novedad, excepto por el hecho de que me han puesto al lado a un chaval de unos 10 años que era insoportable como pocos. Joder, menudo plasta. Había que contener las ganas de pegarle un par de leches (y me parece que todos los pasajeros cercanos al crio en cuestión sentían lo mismo…)

En fin, resumiendo, no he dormido casi nada en el vuelo de Chicago a Londres y mi cuerpo ahora se cree que son las siete de la mañana. Vamos, como si acabase de volver de gaupasa… En fin, voy a ver si consigo aguantar despierto un poco más, que mañana ya tengo que volver a trabajar…

Último post desde Chicago (hasta dentro de dos semanas)

Bueno, dentro de media hora llega el shuttle que me llevará al aeropuerto. Espero sinceramente que no sea como el shuttle ride from hell que sufrí cuando estuve en San Francisco allá por enero.

Me esperan ocho horitas de vuelo desde Chicago hasta Londrés, y luego un vuelo de unas dos horas hasta Bilbao. Como siempre, el cambio de horario pegará más fuerte viajando hacia el este que hacia el oeste, así que me imagino que pasaré los primeros días en un estado de semi-inconsciencia. Si me veis por la calle, o en la universidad, y no reacciono, no os preocupeis, es normal. Ah, el aspecto de recién lobotomizado también es normal durante el ajuste horario, no dejeis que os asuste.

Pues eso. Voy a asegurarme de que no me dejo nada. El próximo post, desde Bilbao.

Chicago, Día 16

Último día en Chicago. Bueno, último día completo. Mañana seguiré en territorio estadounidense hasta las seis y media de la tarde, momento en el cual partiré hacia Bilbao. Por un lado tengo ganas de volver, porque sé que al ser las últimas dos semanas en Bilbao tendré multitud de cafés y cenas de despedida. Una excusa perfecta para quedar con todos los amigos. Por otro lado, me da una pereza enorme. Tener que cruzar el charco, una vez que por fin he conseguido adecentar el piso, para volver a cruzar el charco dos semanas después. Y si a eso le añadimos que, tras llegar el domingo al mediodía, tengo que estar el lunes a primera hora en Deusto para vigilar el examen de Laboratorio de Informática I… pues vamos, que va a ser un regreso movidito. El cambio de horario se lo va a pasar pipa conmigo.

No ha sido un día tremendamente emocionante. He alternado entre hacer la maleta, limpiar el piso para que al volver me lo encuentre limpito, y ver DVDs. Nada que pueda calificarse de emocionante. Pero sí tengo unas cuantas cosas que contar. Cosas interesantes de las que me he percatado hoy.

La primera de ellas es el tema de los operadores telefónicos en EEUU. Perdón, no se les puede llamar “operators”, que eso es politicamente incorrectos. Resulta que hay que llamarles “Customer Service Representatives” (vamos, lo mismo que cuando te dicen que a la azafata hay que llamarla “Asistente de vuelo”). Después de dos semanas aquí, y muuuchas llamadas a todo tipo de lugares (principalmente a SBC), me he dado cuenta de que cada compañía tiene un tipo de operador telefónico totalmente distinto.

Empecemos por SBC. Los operadores de SBC se dividen en dos grupos: los de Asistencia al Cliente y los de Reparación. A la primera categoría pertenece Bill, el amable operador de SBC que me ayudó a contratar la linea telefónica y el ADSL. Tras llamar en más ocasiones a ese departamento, he visto que son todos clones de Bill. Todos encantados de ayudarte, todos esbozando una sonrisa forzada aunque no puedas verles, todos tan tremendamente azucarados que deben estar al borde de la diabetes. Pero esto, no me cabe ninguna duda, es fruto de un concienzudo entrenamiento tipo La Naranja Mecánica en el que les meten en la cabeza la frase COMPLACER AL CLIENTE. Todo parece estar minuciosamente preparado, hasta el último detalle. De hecho, cuando les llamas siempre notas que te repiten en varias ocasiones las mismas frases. Por ejemplo, cuando expones tu problema siempre te dicen:

Well, I can certainly help you with that.

Mucho más elegante y elaborado que decir simplemente “Ok”. Pero lo curioso es que siempre repiten esa misma frase palabra por palabra. Y al final de la conversación, pues evidentemente no falta la siguiente despedida digna de un Oscar al Mejor Guión:

Sir, thank you for choosing SBC. We certainly value your business and we hope that your experience with us is a pleasant one.

Como están siendo tremendamente artificiales conmigo, pues yo les devuelvo el favor y les suelto “No, miss, thank you” 😛

Los operadores telefónicos de SBC Reparaciones, en cambio, son mucho más expeditivos. Os juro que todas las conversaciones que he tenido con ellos han tenido siempre el siguiente formato:

[Después de pasar un rato con la operadora automática, e introducir tu número de teléfono, te pasan con un operador humano]

– Hello, SBC Repair, my name is ???, you are calling to report a problem with 555-555-1234, is that correct?

– Yes

– Could you please confirm first name, last name, and address?

[Le digo mi nombre y apellidos. Perdón, sería más correcto decir que se lo deletreo. Y también le digo mi dirección]

– What is your problem, sir?

– I have just moved into my apartment, my phone line has been activated, but I have no dial tone

– I can dispatch a technician tomorrow from 8:00 to 12:00. Is that ok?

– Yes

– Ok. Thank you for calling SBC Repair. Please remember that if SBC fails to provide service in 24 hours, or we miss your appointment, you are elegible to receive credit which will show up on your telephone bill.

– Ok. Thank you

Lo que más gracia me hace es que la última frase (la de recibir crédito si no viene el técnico) me la han dicho tantas veces que una vez casi me dieron ganas de interrumpir a la amable señorita y decirle, “Sí, sí, ya lo sé, me dais crédito si pasa esto o aquello.” Pero ya veis. Aquí no son azucarados ni intentan conversar amablemente contigo. SBC Repair va directo al grano (me imagino que será porque reciben bastantes más llamadas que Atención al Cliente 😛 )

Luego tenemos a las operadoras del servicio de shuttle (mini-buses) que hacen trayecto desde y hacia el aeropuerto (por estos lares es una de las formas más habituales de ir al aeropuerto, porque el taxi sale un ojo de la cara). Ayer llamé para hacer una reserva para que me recojan unas tres horas antes de que salga el vuelo. La conversación fue la siguiente:

– Hello, FOOBAR Shuttles.
– I’d like to arrange a pick-up.
– What date?
– This saturday.
– [Con tono de “Tu eres gilipollas, ¿verdad?”] I said, what date
– Errr… This saturday would be september 4th.

A ver, especie de cernícalo telefónico, si me pides la fecha y estamos a dos puñeteros días de la fecha, pues mi primera reacción es decirte el día de la semana, no la fecha en el calendario gregoriano. Entiendo perfectamente que tu aplicación informática sólo acepte la fecha, pero entonces (1) deberías tener suficientes luces como para deducir que el sabado es el 4 de septiembre o, (2) si no te sirve el día de la semana e insistes en que yo te dé la fecha, por lo menos hazlo con un poco de educación (porque os juro que el tono que puso fue de “A ver, gilipollas, te he pedido la fecha, no el día de la semana”).

Y luego llegan los que, sin duda, son mis operadores telefónicos favoritos. Los operadores de Comcast, la compañía de televisión por cable. Ellos me llamaron ayer (me imagino que la información se la pasó ipso-facto la compañía telefónica… “Carne fresca, chicos!”) para explicarme sus ofertas de televisión por cable. Yo les comenté que ya tenía pensado pedir televisión por cable, pero cuando vuelva a mediados de septiembre. Me dijeron que puedo ir concertando la cita desde ahora, y así puedo aprovechar una oferta mediante la cual me sale la cuota mensual a mitad de precio durante seis meses. Así que, siendo listo para los negocios, pues acepté. Pero me desvío del tema. ¿Por qué me gustan los operadores de Comcast? Pues porque os juro que tengo que contener la risa cuando hablo con ellos. Estoy convencido de que son todos surferos. En serio. Mientras que SBC te muestra una especia de amabilidad y cordialidad artificial, los de Comcast son desenfrenadamente informales. Repiten constantemente la palabra “cool”, e incluso uno de los operadores me dijo “groovy”. Extracto de mi primera conversación con Comcast:

– Sir, you’re like somewhere from Europe, right?

– Yes.

– Like where is your last name from?

– Spain.

– Cool. And, like, you speak really good English. Like what’s up with that?

– Oh, I studied in an american school in Spain, and picked up the accent in England and Australia.

– Groovy.

Además, los de Comcast no te ponen en espera (ya sabeis, cuando te dicen “Por favor espere” y tienes que escuchar “The Girl from Ipanema” como cinco veces seguidas) sino que te sacan temas absurdos de conversación. Os juro que esto me lo ha dicho hoy un operador de Comcast:

– Ok, so we’re like going to connect you with the service department so they can confirm your information.

– Ok.

– Ooops, seems like they’re all busy right now. So, how’s the weather over there?

[Sintiendome jocoso, respondi simplemente lo siguiente:]

– Sticky.

– Hahaha, cool.

En fin, alucinante lo de los operadores telefónicos aquí en EEUU. Pero bueno, esa era solo una de las cosas que quería comentar. De la segunda cosa me he dado cuenta con todos los DVDs que he alquilado. Resulta que la mayoría de los DVDs ofrecen idioma inglés (obviamente) y español. Pero no el doblaje español que todos conocemos desde siempre, sino un autentico y genuino doblaje aaaaaaandale!!!. Que descojono, en serio. Por un lado, ha hecho que me dé cuenta de lo bueno que es el doblaje en España, porque el doblaje mejicano es malo con ganas (y no porque el acento resulte extraño, sino porque el doblaje no está totalmente sincronizado con los labios de los personajes, es mucho más artificial y cartón-piedra que el doblaje de España, etc.) Ha sido un descojono ver algunas escenas de Pulp Fiction en mejicano. Otro DVD que me he cogido es La Princesa Prometida. No porque quisiera ver de nuevo toda la película, sino porque simplemente me apetecía volver a ver algunas escenas divertidas de la película. Si no habeis visto esta película, ya estais corriendo al videoclub más cercano a verla. Es una parodia bien hecha (es decir, no tipo “Agarralo como puedas”) de los cuentos y películas de fantasía. Tiene personajes verdaderamente memorables. Una de las escenas que el doblaje mejicano arruina es una escena en la que aparece un cura diciendo “El madimonio. El madimonio es lo que nos ha unido hoy aquí”. La manera en la que lo dice en el doblaje de España es sencillamente descojonante. El doblaje mejicano, en cambio, arruina toda la escena. Y, hablando de DVDs, otro de los DVDs que he cogido es Hellboy (que me parece que se estrena en España en octubre). Cuando salga, id a verla. Muy buena. Muy entretenida.

Bueno, y me parece que eso es todo. Mañana… a Bilbao.

Chicago, Día 15

Perseverancia. Perseverancia, chicos y chicas. Cuando la vida te tiene agarrada por los huevos y crees que nunca verás la luz al final del tunel, perseverancia. Nunca ceseis en vuestra incasable lucha, sea la que sea. Perseverancia. Este es el consejo que os doy hoy, día 15 de mi aventura Chicaguense, porque gracias a su perseverancia y sus múltiples llamadas a la telefónica, el tío Borja por fin tiene teléfono y linea ADSL en su apartamento.

Para los que no habeis seguido los últimos artículos del weblog, pues os comento brevemente: llevo la última semana y media peleandome con la telefónica de aquí (SBC) para conseguir tener una linea telefónica en condiciones. En un mundo ideal, mi linea habría sido activada el 24 de agosto. Sin embargo, tras descubrir que el anterior inquilino de mi apartamento era un phreaker y dejó la instalación telefónica del apartamento en lamentables condiciones, pues el proceso de conseguir una linea telefónica se ha complicado un poco. Hoy ya ha sido la tercera visita que hace un técnico de SBC a mi apartamento, y puedo confirmar que a la tercera, efectivamente, va la vencida.

No sé si es que los dos anteriores técnicos eran un poco cortos, o es que el que ha venido hoy era más habil de lo normal. Los dos anteriores técnicos se obcecaron con que había que revisar los cables del apartamento de abajo. El que ha venido hoy ha dicho que no hacía falta, que bastaba con comprobar las cajas telefónicas del edificio, y los misterios impenetrables de La Centralita Telefónica (ese misterioso lugar por el que pasan todas las llamadas de un barrio). Se ha pasado casi una hora recorriendose el edificio (de entrada, dedicó bastante más tiempo que los dos anteriores técnicos), descubriendo en el proceso una caja telefónica que no aparecía en la documentación de SBC. Ahí, al parecer, se encontraba la clave de todo el misterio. Tras hacer unos cuantos conjuros de tercer nivel, el técnico regreso a mi apartamento y anuncio, como sentando cátedra, que antes de terminar el día, yo tendría linea telefónica. Lo dijo como si el caso de mi linea le hubiese supuesto un especial desafio. Me comunicó que él ya había hecho todo lo que podía, y que ahora estaba en manos de La Centralita Telefónica, donde había que retocar un poco el cableado. Me dejó el número de su busca y me dijo que si en dos horas no tenía linea telefónica, que le mandase un mensaje al busca.

Así que espere dos horas, y seguía sin linea telefónica. Una parte de mi me decía “No le des la brasa al pobre técnico, seguro que son los de La Centralita Telefónica los que no han conectado los cables. Espera un par de horas más y ya está”. Otra parte de mi, la que ha visto demasiadas películas de Tarantino, me decía: “Mira, puta, levanta tu jodido trasero, busca un jodido teléfono, llama al técnico, y dile que los cabronazos de La Centralita Telefónica no han conectado los putos cables”. Perseverancia, queridos amigos, perseverancia. Al final decidí acercarme a la universidad y dejé un mensaje en el busca del técnico. En un par de minutos, el técnico me llamó al número de la universidad y la conversación fue mas o menos así:

– Soy el técnico de SBC. Me ha dejado un mensaje en el busca.

– Si, soy el de esta mañana, sigo sin linea telefónica.

– ¿Cuanto tiempo tardaría en llegar a su casa?

– Unos diez minutos.

– De acuerdo, estaré ahí en quince minutos.

CLICK

Salí escopetado para mi casa y, efectivamente, tardé 10 minutos en llegar. El técnico llegó unos dos minutos más tarde. Joder, he tenido suerte. Me ha tocado el jodido Lobo de la compañía telefónica (otra referencia a Tarantino…). Ni siquiera subió al apartamento. Llamó al telefónillo, y debió de ir directamente a la caja telefónica, porque tres minutos después mi telefono sonó. ¡Mi teléfono sonó por primera vez! Lo cogí, y el técnico me dijo: “Ya debería funcionar todo sin problemas. Si pasa algo, ya sabe donde encontrarme.” Y, acto seguido, decidí estrenar el telefóno llamando a mi familia, of course. Más adelante, he configurado el ADSL y me he quedado boquiabierto al comprobar que la velocidad de bajada era de 160kB/s. Os recuerdo que este es el paquete de ADSL más básico y cutre que ofrece SBC. 160kB/s. Lo más cutre. Impresionante.

En fin, por lo que a mi respecta, ese técnico telefónico (alias Lobo) es mi jodido heroe del día. Donde otros dos técnicos han fracasado, él ha triunfado.

Y, por supuesto, teniendo en cuenta que ya empezaba a resignarme a irme a España sin haber conseguido poner el teléfono en funcionamiento, pues semejante evento merece una celebración. De entrada, me voy a ver varios capitulos de Monty Python’s Flying Circus que he cogido en DVD en el videoclub. Además, he decidido hacer algo muy yankee mientras veo el DVD: cenar una pizza. Pero he decidido hacerlo de manera más yankee posible: ¡pidiendo la pizza por Internet! Aquí es sorprendentemente fácil de hacer. Especificas el tipo de pizza que quieres, das los datos de la tarjeta de crédito, y ya sólo falta esperar a que te la traigan. Eso sí, la pizza se ha retrasado un poco y he llamado al Pizza Hut desde el cual la iban a enviar… y me han explicado que al hacer uno de los repartos, al pizzero le han robado las otras pizzas que tenía que entregar (incluida la mía) con lo cual han tenido que volver a hacer la pizza. Sólo en America… Pero bueno, ha llegado en un tiempo razonable y la he disfrutado a gusto. ¡Ñam!

En fin, hoy ha sido un día agradable. Me voy contento a la cama.

Chicago, Día 14

Al mismo tiempo que subo este artículo, he subido las fotos del piso. Las podeis encontrar aquí.

La odisea de la linea telefónica continua, y cada vez estoy más convencido de que volveré a España sin haber conseguido instalar la puñetera linea. Como comentaba en el artículo anterior, ayer conseguí hablar con el vecino de abajo, y en principio no puso ninguna pega a que el técnico de la telefónica echase un vistazo a los cables que pasan por su piso. Eso sí, me dijo que el técnico tenía que estar antes de las 9:30am (luego se va a currar). Llamé a la telefónica para que enviasen un técnico sobre las 9am y me dijeron que lo único que podían hacer era ponerme en el ‘bloque de las 8 a las 12’ y que ya se verá cuando llega el técnico. Al volver a casa, intento hablar con el vecino pero ya ha desaparecido. Le dejo una nota diciendole: “Por favor, si para las 9 no ha llegado el técnico, por favor hable con el janitor (el portero) para darle permiso para que le abra su puerta al técnico”.

Pues bien, tal y como me esperaba (gracias a Murphy) el técnico ha llegado sobre las 11:30 (por cierto, han enviado a un técnico distinto, lo que me parece un poco ilógico porque al nuevo he tenido que explicarle todo lo que averiguó el técnico que vino el lunes). Lo que no me esperaba es que el vecino vecinito o no ha leido mi nota o se la ha pasado por el Arco del Triunfo. Hemos ido al janitor y nos ha dicho que el vecino no le ha dicho nada. Así que el janitor ha llamado al presidente de la comunidad, pero el presi ha dicho que en estas situaciones el vecino tiene que dar su consentimiento explicito para que el técnico entre en su ausencia. Así que el técnico se ha ido sin haber podido hacer nada. El janitor, que está resultando ser muy buena persona y un tío muy legal, me ha dicho que intentará por todos los medios pillar por banda al vecino de abajo para pedirle su permiso. Así que he vuelto a llamar a la telefónica para concertar otra visita del técnico. Me han dado hora para el bloque de mañana de las 8 a las 12. Les he dicho que por favor tomen nota de que, a ser posible, el técnico llegue sobre las 9am, y ellos me han dicho que “se hará lo que se pueda”. Al vecino ya le he dejado otra nota a tal efecto. Mañana ya es la última intentona. Si mañana no conseguimos entrar en el piso de abajo, o a pesar de conseguir entrar el técnico encuentra otro obstaculo en el cámino, pues entonces muy a mi pesar tendré que dejar todo el asunto telefónico para cuando regrese a Chicago a mediados de septiembre. Alea jacta est.

Por lo menos estoy encontrando formas alternativas de entretenerme. La primera de ellas es un libro cojonudo: Just a Geek. Es una especie de autobiografía de Wil Wheaton, el autor de uno de mis blogs favoritos, WIL WHEATON DOT NET. Wil Wheaton fue durante su infancia y adolescencia un actor de relativo exito (fue el protagonista de Cuenta Conmigo, una de mis películas favoritas, y también era un miembro del reparto de la serie de televisión Star Trek: La Nueva Generación). Sin embargo, tras abandonar Star Trek, Wil Wheaton se convirtió durante un tiempo en un has been (alguién que solía ser famoso y abruptamente dejó de serlo, y nunca más se supo de él… vamos, como Macaulay Culkin). Curiosamente, fruto de sus desesperación por no conseguir relanzar su carrera como actor, lanzó su weblog para contar sus penas al mundo y su vida dio un giro de 180 grados. Ahora vuelve a ser famoso, aunque no como actor sino como blogger y autor de dos libros (el anterior, Dancing Barefoot, es una colección de ensayos y es divertidísimo). Just a Geek relata toda la transición desde Star Trek hasta la blogosfera, pasando por su época de has been, intercalando los posts que iba dejando en su weblog. La única putada de este libro es que entra tan fácil y engancha tanto que me lo voy a terminar enseguida… Pero bueno, si quereis leer un libro sobre como los weblogs le pueden cambiar a uno la vida, no dudeis en compraros una copia de Just a Geek.

Mi otra forma alternativa de entretenerme son basicamente los DVDs. Resignado a que o no voy a tener teléfono o que me lo van a instalar justo antes de volver para España, pues he decidido tirar la casa por la ventana y estoy alquilando enormes cantidades de DVDs con las que mantenerme entretenido.

En fin, pues mañana se verá que pasa con el teléfono…

Chicago, Día 13

Hoy ha sido un día con pocas novedades. Tanto así que, después de contar lo poco que ha pasado, voy a aprovechar el post para hablar sobre un tema sobre el que se ha preguntado en los comentarios: ¿Qué tal es el sistema educativo en EEUU?

Pero primero una mini-crónica: Efectivamente parece que mi piso ya tiene absolutamente de todo… excepto la linea telefónica. Hoy ha llegado el router ADSL, un 2Wire HomePortal que parece estar bastante bien (integra firewall y access point para los dispositivos wireless). Ya me jode estar en una situación en la que tengo un fantastico router ADSL, y ninguna manera de probarlo. Por lo menos ha habido una nota positiva hoy: el vecino de abajo no está de vacaciones, solamente parece que es una persona tan tremendamente ocupada que sólo se le puede pillar a primerisima hora de la mañana o ultimisima hora de la noche. He conseguido hablar con él y parece que no tiene ningun inconveniente en que los de la telefónica miren los cables que pasan por su piso. Mañana a la mañana viene de nuevo el técnico… a ver si por fin termina el culebrón del teléfono…

Pues eso ha sido mi día. Pasemos ahora al tema de la educación en EEUU. La pregunta es “¿Cómo es la educación (el sistema educativo) en EEUU? ¿Mejor que el español? ¿Peor? Bueno, como dije brevemente en un comentario, evidentemente están a años luz de nosotros en muchos respectos, pero también están retrasado en algunos aspectos.

Antes de nada, me parece que hay que explicar cómo está estructurada la educación aquí en EEUU. La educación pre-universitaria es bastante similar a la española. Hay 12 cursos, con la siguiente equivalencia (sistema EGB/BUP/COU y sistema ESO/LOGSE)

  • 1st Grade — 1º EGB — ??
  • 2nd Grade — 2º EGB — ??
  • 3rd Grade — 3º EGB — ??
  • 4th Grade — 4º EGB — ??
  • 5th Grade — 5º EGB — ??
  • 6th Grade — 6º EGB — ??
  • 7th Grade — 7º EGB — 1º ESO
  • 8th Grade — 8º EGB — 2º ESO
  • 9th Grade — 1º BUP — 3º ESO
  • 10th Grade — 2º BUP — 4º ESO
  • 11th Grade — 3º BUP — 1º Bachillerato
  • 12th Grade — COU — 2º Bachillerato

[No sé la equivalencia de 1º-6º de EGB en el nuevo sistema LOGSE]

Es decir, cuando tienes 17/18 años, terminas la educación secundaria y, al igual que en España, tienes que hacer una especie de examen final que será tenido en cuenta para entrar en la universidad. En España tenemos la Selectividad, cuyo actual estado y peso desconozco (incluso me parece que va a desaparecer, ¿no?). Lo único que puedo decir es que era un examen de dos días (mañana y tarde) y que en la ponderación de la nota medía era un porcentaje no-trivial (¿20%?). En EEUU hay que hacer un examen llamado el SAT, que consiste de varias partes, la mayoría de las cuales son tipo test, con algún examen de redacción. Por lo que tengo entendido, lo que se les exige a los estudiantes es bastante menos de lo que se exige en la Selectividad, no sólo porque el examen sea tipo test, sino porque los estudiantes americanos terminan el bachillerato con menos conocimientos que un estudiante español de bachillerato. Al parecer, esto se debe precisamente al SAT: al final, muchos colegios se centran en entrenar a los alumnos a superar exámenes tipo test, en vez de realmente evaluar adecuadamente las materias que enseñan. Vamos, no niego que un examen tipo test esté bien para ciertas asignaturas, pero me parecería absurdo plantear todos los exámenes de una asignatura de Algebra, Cálculo, o Trigonometría como examenes de tipo test.

En fin, una vez has superado la educación secundaria y el SAT, comienza la educación universitaria. Concretamente, lo que se conocen como undergraduate studies. Estos estudios son conducentes a un título llamado Bachelor’s Degree, el equivalente de la licenciatura en España. Los undergraduate studies siempre duran cuatro años y, durante esos cuatro años, tienes que escoger un major y un minor, algo así como tu ‘área principal de especialización’ y tu ‘area secundaria de especialización’. Curiosamente, aquí no hay cientos de distintas licenciaturas (como en España), sino que escoges una serie de asignaturas en función del major y el minor que hayas escogido. Es decir, una diferencia importante es que aquí no escoges desde los 18 años una titulación, y te ciñes a un horario (impuesto por la universidad) durante cuatro o cinco años. En general tienes bastante más libertad para configurar tus estudios. De esta manera, un estudiante que eventualmente quiere investigar los misterios químicos del ADN podría configurar su Bachelor’s Degree “with a major in Chemistry and a minor in Genetics”.

Esto me parece que evidentemente le sonará fantastico a cualquier estudiante universitario español: poder escoger las asignaturas que queremos y orientar nuestros estudios hacía las áreas que más nos interesan. Sin embargo, como he dicho antes, este sistema también tiene algunos inconvenientes. El principal es que los estudiantes no empiezan el primer año universitario con la misma preparación (y el mismo nivel) con el que lo empezamos los estudiantes españoles. Por lo tanto, los dos primeros años del Bachelor’s Degree generalmente se dedican a cubrir ‘asignaturas generales’ como Matemáticas, Filosofía, Historia, e incluso Educación Física (asignaturas que en España se ven en el bachillerato). Por ejemplo, en España un estudiante de Ingeniería Informática empieza a programar desde el primer cuatrimestre del primer año, mientras que en EEUU las asignaturas informáticas propiamente dichas no se empiezan a ver hasta el 2º o incluso 3er año (eso sí, con libertad de escoger las que te interesan).

Una vez terminados estos cuatro años, y con el Bachelor’s Degree bajo el hombro, puedes salir directamente al mercado laboral o empezar con los graduate studies (lo que en España solemos llamar ‘estudios de postgrados’ o, en algunas universidades, el ‘tercer ciclo’). Al igual que en España, los hay de dos tipos: el Master’s Degree (el ‘master’ español) y el Ph.D. (que, curiosamente, significa Philosophy Doctor, aunque te estés doctorando en biología). Eso sí, el Ph.D. casi siempre implica sacarte un Master’s Degree a mitad de camino (en España te dan la Suficiencia Investigadora al terminar los cursos de doctorado… sin embargo, la Suficiencia Investigadora no pesa en el mercado laboral ni un 5% de lo que pesa un master).

Entrar en un master o un doctorado es bastante complicado. Mientras que en España generalmente basta con enseñarle a la secretaria de master/doctorado un bonito cheque con el importe de la matrícula, aquí se pasa por un proceso mucho más selectivo. Hay que hacer unos cuantos exámenes y enviar un montón de papeles con bastante antelación (por ejemplo, yo empiezo en septiembre y tenía que enviar todos los papeles antes de febrero). A saber, los examenes que hay que hacer son los siguientes:

  • GRE: Esto es algo así como la ‘Selectividad para universitarios’. Es un examen que hay que hacer después del Bachelor’s, pero antes de entrar a un master o un doctorado (no hay que hacerlo si simplemente quieres salir al mundo laboral). Evalua conocimientos matemáticos, lingüisticos, y de redacción formal. Sí sabes inglés, no suele ser muy complicado. Por ejemplo, yo saqué una puntuación perfecta (800 puntos) en la parte de matemáticas (que consistía de preguntas de algebra y trigonometría que había visto en el bachillerato y en 1º de carrera…).
  • GRE Subject: Este examen generalmente no es obligatorio, pero muchas universidad te ‘sugieren’ que lo hagas. Evalua los conocimientos en un área especifica de conocimiento. Yo hice el GRE Computer Science y la verdad es que fue dificil con ganas porque en EEUU valoran mucho la informática teorica (que en España casi no se da).
  • TOEFL: Sólo hay que hacerlo si eres extranjero y tu lengua materna no es el inglés. Curiosamente, esta condición la aplican a rajatabla. Yo intenté explicar que llevo hablando inglés desde los 2 años, que tengo el título de Proficiency de la Universidad de Cambridge con la calificación más alta, que por tener tengo hasta acento británico. Pues eso no vale nada. ¿Soy extranjero y mi lengua materna es el español? Sí. Pues a hacer el TOEFL, maldito bastardo extranjero (tuve que ir hasta Madrid para hacerlo). Si sabes inglés, es tremendamente fácil (y aunque domines el ‘inglés de Cuenca’, tampoco creo que el TOEFL resulte muy dificil).
  • Otros: Me consta que, según el master o doctorado que tengas que hacer, te pueden pedir hacer otros exámenes. Por ejemplo, me parece que a los que van a hacer un MBA les piden un examen llamado el GMAT.

Y en cuanto a los papeles, pues hay que enviar todo esto:

  • Expediente académico: Lo que aquí se llama el transcript. Si eres extranjero, hay que enviar una traducción jurada (que sale un ojo de la cara). Si la universidad se te pone tonta, pueden exigirte que le pongas la Apostilla de La Haya, lo que significa una visita a tu notario más cercano (y una considerable reducción de tus activos financieros).
  • Statement of Purpose: Este documento recibe muchos nombres distintos, pero el más habitual es statement of purpose. Es una redacción de unas 2-3 páginas en las que basicamente tienes que responder a la pregunta “¿Por qué merezco estudiar en vuestra universidad?”. Hay libros enteros dedicados a cómo escribir esta redacción, y no suele ser nada trivial. Hay que saber venderse, y hacer ver que tienes intención de completar tus estudios con diligencia y (en el caso de un doctorando) haciendo investigaciones de puta madre.
  • Tres cartas de recomendación: Las cartas de recomendación son muy importantes, porque es una de las maneras que tiene el comité de admisión de saber si todo lo que dices en la redacción (y lo que aparece en tu expediente) es real o una burda ilusión. En las cartas se tiene que entrever que el recomendador realmente conoce al recomendado y que habla con conocimiento de causa (las cartas-plantilla generalmente hacen más daño que bien). También es importante conseguir cartas de gente de prestigio y de instituciones de nivel internacional. La primera vez que solicité admisión en varias universidades americanas (allá por el año 2002/03), envie tres cartas de profesores de Deusto y no me admitieron en ninguna de las cuatro universidades a las que envie solicitudes. Para este curso envie una solicitud unicamente a la University of Chicago, con cartas de Deusto, el CERN, y el Argonne National Laboratory y me admitieron. Moraleja: Que no te vendan la moto de que tu universidad tiene prestigio internacional porque, salvo que estudies en la Complutense o en la Politécnica de Madrid/Cataluña, no es verdad 😛
  • Formularios varios: Y, finalmente, pues hay que enviar bastantes formularios con datos personales, información sobre tu experiencia laboral, etc.

Todo esto al final acaba en manos del admissions committee, formado por profesores de la universidad. En algunas universidades incluso hay psicologos en el comité, para evaluar el statement of purpose. Este comite se reune en varias ocasiones y finalmente dedice quién entra y quién no entra. Por lo que me han contado, lo que más peso tiene a la hora de tomar la decisión es el statement of purpose, las cartas de recomendación, y tu experiencia previa (educación, trabajos, etc.). Todo esto, por supuesto, siempre y cuando tengas un expediente aceptable y unas puntuaciones aceptables en el GRE. De hecho, hace tiempo una persona que formó parte de un comité de admisiones me explicó más o menos como funciona el proceso:

  1. Recibimos unas 1000 solicitudes para tan solo 30 plazas.
  2. De esas 1000 solicitudes, nos podemos cargar a unos 600 simplemente por criterios cuantitativos. Ojo, que en este paso no ponemos el listo muy alto. Ni un expediente bueno significa que vas a entrar, ni un expediente malo significa que no vas a entrar. Pero, evidentemente, en la Universidad de FOOBAR no vas a entrar si tu media es de 5,4 😛
  3. Las 400 solicitudes que quedan son analizadas más profundamente (el statement of purpose, las cartas de recomendación, etc.) Basandonos en lo que vemos en esta fase, generalmente hay unas 10 solicitudes que son aceptadas inmediatamente, unas 250 que son eliminadas, y por lo tanto quedan unas 150 solicitudes pendiente.
  4. Quedan 150 solicitudes para 20 plazas… El problema es que, llegados a este punto, todas las solicitudes tienen un nivel muy bueno y, si pudiesemos, las aceptaríamos todas. Es muy dificil establecer un orden entre ellas. Llegados a este punto, tenemos que basarnos en…ejem…’otros criterios’

Lease: que al final preguntan a otros profesores del departamento a ver si conocen a alguno de los 150 pavos que faltan por procesar y, si tienes la suerte de que alguien te conoce y sabe que eres buen chaval, pues enhorabuena, ¡has sido admitido! Ojo, que esto no es nepotismo. Por lo que me contó esta persona, el comité de admisiones solo se dejará guiar por las recomendaciones de otros profesores del departamento si dicha recomendación esta bien fundamentada (es decir, no vale decir: “Sí, sí, admitidle, que es muy majo”, valen cosas como: “Sí, le conozco, de hecho sus últimos trabajos en el campo de XYZ tienen mucho que ver con lo que se investiga en este departamento. Además, me consta que es un buen trabajador, y bla bla bla”). Moraleja: procura enviar solicitudes a universidades dónde te conozcan.

Bueno, y una vez has sido admitido, pues empiezas tu master o tu doctorado. La organización, en ciertos aspectos, es similar a la del Bachelor’s Degree. También tienes bastante libertad para escoger las asignaturas que quieres cursar, aunque en los graduate studies generalmente tienes que hacer muchas menos ‘asignaturas generales’ (y no son tan generales como las del Bachelor’s degree… yo por ejemplo tengo sólo cinco asignaturas troncales que tengo que hacer a lo largo de dos años y son todas asignaturas informáticas… el resto son asignaturas optativas). Además, en el master y el doctorado no hay ni major ni minor. Finalmente, el master generalmente dura uno o dos años, y el doctorado cuatro o cinco años (aunque sólo tienes que cursar asignaturas durante los primeros dos años… y la duración total evidentemente puede alargarse si te restrasas en hacer la tesis).

Eso sí, en el temario de los graduate studies se nota el retraso que llevan acumulando desde la educación secundaria. Si en primero de carrera siguen viendo historia y educación física, pues en el primer año del master o el doctorado se ven cosas que yo ya he visto en el segundo ciclo de la Ingeniería Informática (Arquitectura de Computadores, Compiladores, Inteligencia Artificial, etc.). Ojo, que esto no son cursos de especialización. En serio que aquí la gente no ve estos temas hasta que llega al master o el doctorado. Pero claro, este retraso lo compensan dando unos cursos de mucha más calidad que en España. Como ya comenté en un artículo anterior, mientras que el temario de Sistemas Operativos es el mismo que el que vi en las tres asignaturas de SO de la carrera de informática, aquí en la asignatura vamos a implementar un sistema operativo desde cero, con lo cual me imagino que será una experiencia mucho más placentera que las asignaturas que cursé en Deusto…

Bueno, pues me parece que eso es todo… si os queda alguna duda sobre cómo funciona la educación aquí en los EEUU, no dudeis en plantear vuestras preguntas en los comentarios.

Chicago, Día 12

Empiezo a sospechar que existe una especie de balance cósmico inalterable según el cual es imposible que sólo te pasen cosas buenas durante un día. Siempre tienen que pasar cosas malas para equilibrar un poco la balanza…

Empecemos con lo positivo. Hoy por fin han llegado los muebles que faltaban para poder considerar que el piso está totalmente amueblado. A la mañana me han traido el sofá, un sillón, y el mueble para la televisión. Tras montar el mueble de la tele (es de esos muebles de madera que te los tienes que montar tu solito) y jugar un poco con la disposición de los muebles, pues por fin tengo un salón en condiciones.

Y ahora pasemos a lo negativo. Sigo sin teléfono ni ADSL 😛 Esta mañana ha venido el técnico de la telefónica y se ha puesto a mirar la toma del teléfono. Al principio, sólo decía cosas como “Que raro…”, “Que extraño…”, “¿Qué cojones es esto?”, hasta que al final se ha levantado y ha dicho “Que demonios, me gusta un buen misterio”. Acto seguido, ha ido al lugar donde entran todos los cables telefónicos al edificio, y ha vuelto, y ha ido, y ha vuelto, y ha ido y vuelto otra vez… Incluso tuvo que traer refuerzos (vino un segundo técnico). Tras media hora de ir y venir, los técnico me dieron un veredicto. El anterior inquilino del apartamento era un sucio bastardo y un hijo de la grandisima puta. Resulta que en la toma telefónica de mi piso han encontrado cables que corresponden a otros apartamentos, lo que significa que el anterior inquilino se dedicaba a parasitar las lineas de los vecinos (como es un edificio antiguo, al parecer no es dificil hacerlo si tienes unos ciertos conocimientos de electrónica y de phreaking). Había semejante estropicio que no podían arreglarlo in situ, sino que tienen que volver otro día. Y, cuando vuelvan, necesitan poder acceder al piso del vecino de abajo porque, al parecer, el cable de mi piso pasa por ahí. Problema: no consigo localizar al vecino de abajo y me temo que igual está de vacaciones. Y, con lo sensibles que son los americanos a temas de privacidad y tal, me parece que no voy a conseguir que el portero o el presidente de la comunidad abrá la puerta del piso para que entren los de la telefónica.

En fin, lo del teléfono es el cuento de nunca acabar. A este ritmo me parece que voy a volver a España sin haber conseguido utilizar el teléfono o Internet desde casa. Por lo menos ahora sé que la culpa no la tiene la telefónica (que ha demostrado en todo momento ser muy rápida y profesional para todo), sino el cabronazo que antes habitaba mi piso 😛

Chicago, Día 11

NOTA: Al mismo tiempo que subo este artículo, también he subido todas las fotos que he hecho durante los últimos días. Podeis verlas en la galeria.

Otro día más de turismo. De nuevo me he dirigido hacía el centro de Chicago y me he hartado a ver edificios, lugares destacables, etc, etc. Sin embargo, puesto que tampoco ha ocurrido nada tremendamente emocionante, y espero que mañana ya pueda colgar las fotos (que valen más de mil palabras), pues voy a dedicar el post a un tema que hace tiempo que quería abordar. Me gustaría hablar sobre un tema que ya abordó Vincent Vega en una de las mejores películas jamas hechas. Evidentemente, hay diferencias culturales muy grandes entre Europa y los Estados Unidos, pero lo que al final te afecta y te choca en el día a día son la pequeñas diferencias. Durante la última semana, he ido anotando las pequeñas diferencias con las que me he ido topando, y aquí van mis observaciones.

Algo de lo que te das cuenta inmediatamente aquí en EEUU es lo del café. El café que se sirve aquí es malo con ganas. En serio, yo pensaba que en España había tomado cafés malos, pero lo de aquí es increible. Me recuerda a una cosa que decían sobre la cerveza americana los Monty Python en un sketch, pero que es fácilmente trasladable al café americano:

Frankly, we find that your american coffee is much like making love in a canoe. It’s fucking close to water.

En serio, aquí no sirven café… sirven una especie de agua manchada que, además, sirven en vasos tan grandes como los del McDonalds. Además, parece que los americanos le tienen pánico a la leche, porque conseguir que te echen leche al café es poco menos que imposible. Como mucho, te echan unos polvitos sucedaneos de leche. La verdad es que no soy muy cafetero, pero de vez en cuando me gusta tomar café (sobre todo después de la comida), y me desespera no poder encontrar por aquí ningún lugar donde sirvan un café en una taza normal y corriente y con un poco de leche ligeramente espumosa.

Siguiendo con todo lo referente a los alimentos, uno también se encuentra cosas curiosas en el supermercado. Una cosa que me chocó el primer día que fui a hacer la compra fue que era casi imposible encontrar aceite de girasol. En España generalmente tenemos dos opciones: aceite de girasol y aceite de oliva. Aquí sí tienen aceite de oliva, pero carísimo (algo que ya me habían advertido de antemano), así que mi reacción inmediata fue buscar aceite de girasol. Pues nada, que solo tienen aceite de maiz, de soja, y de una cosa llamada canola que ni quiero saber lo que es. Al final, después de mucho rebuscar, encontré una única marca de aceite (de entre las casi 20 que habia en el supermercado) que ofrecía aceite de girasol.

También llama un poco la atención lo de la leche. Aquí la leche entera tiene tanta grasa como la leche desnatada de España. Pues nada, al final gracias a las obsesiones sobre obesidad que tienen los americanos, acabaré perdiendo peso…

Y, en general, el horario que tienen aquí para comer es un tanto raro raro raro. La comida suele ser sobre las 12:00 o 12:30 y, además, ¡Aquí solo te dan media hora para comer! En España generalmente te dejan una hora y media (o incluso dos horas) durante la cual te tomas tu primer plato, tu segundo plato, tu postrecito, y el cafelito post-comida. Aquí te dan media hora para que te tomes malamente un sandwich, un bocata, o algo así. Y la cena suele ser sobre las 18:00 o (como muy tarde) las 19:00. Cuando le dije a un americano por primera vez que yo suelo cenar sobre las 21:00, me miró con cara de “¡Eres un animal de la noche!”. Lamentablemente, poco a poco me está absorbiendo el horario americano y, efectivamente, ya estoy cenando sobre las 19:30 y metiendome a la cama hacia las 21:30…

Bueno, abandonemos el terreno de lo alimenticio. Otra diferencia más: las persianas. Por no haber, me parece que no hay ni palabra en inglés para “persiana”. Las ventanas tienen cortina transparente y cortina opaca, pero nada más. Pero claro, las cortinas opacas no son perfectas y siempre dejan entrar un poco de luz por los costados. El resultado es que a las 6 de la mañana ya me está entrando la luz del sol por la ventana, tanto si me gusta como si no.

Una diferencia que me atañe personalmente: a los americanos no les entra en la cabeza que las personas hispanoparlantes tenemos dos apellidos. Aquí la gente tiene nombre, middle name (¿nombre medio?), y apellido (el del padre). Y claro, cuando les dices que eres Borja Sotomayor Basilio, pues inmediatamente asumen que Sotomayor es el middle name y Basilio el apellido, con lo cual ya aparezco en más de un papel como “Borja S. Basilio”. Cuando les dices “Oye, que ‘Sotomayor Basilio’ es el apellido, yo no tengo middle name”, entonces te miran como si acabases de decir una obscenidad. Como no les entra en la cabeza lo del apellido compuesto, pues al final tienes que resignarte a escribir el apellido con guión: Borja Sotomayor-Basilio, lo cual me jode enormemente porque yo no soy Borja Sotomayor-Basilio, soy Borja Sotomayor Basilio. Y eso solo es la punta del iceberg. Como muchos de vosotros ya sabreis, en EEUU la mujer pierde su apellido al casarse y los hijos siempre llevan el apellido del padre. Si una mujer dedice no renunciar a su apellido, es porque es tope liberal y super feminista. Menos mal que todavía no le he dicho a nadie por aquí que en España la mujer no renuncia a su apellido al casarse y los hijos llevan tanto el apellido de la padre y de la madre, porque igual me parten la cara. Lo que sí me ha pasado es que, al abrir la cuenta bancaria, me pidieron como “pregunta de seguridad” el ‘apellido de soltera’ de mi madre. Yo logicamente respondí ‘Basilio’. El tio del banco me miró extrañado y me dijo “Pero si ese es parte de tu apellido…”. Yo respondí “Sí.” El me miró extrañado y me dijo “Bueno, casi mejor te ponemos otra pregunta de seguridad….”.

Bueno, esas son todas las diferencias que tengo anotadas de momento. Si me voy topando con más, ya os las iré comentando.

Chicago, Día 10

Ahhh, que maravilloso día de turismo he tenido, unicamente empañado por el inestable tiempo de Chicago. Afortunadamente, no han sido más que unos nubarrones y sólo ha chispeado ocasionalmente.

Antes de emprender el viaje a Chicago, me he pasado por la universidad para poder mirar el correo (y colgar el artículo del día 9). Eso sí, los fines de semana mi edificio está cerrado pero, curiosamente, eso no ha resultado ser un problema porque… ¡tengo llave del edificio! Esta es otra importante diferencia entre las universidades americanas y las españolas… si excluimos bedeles y guardias de seguridad, en Deusto me parece que sólo tienen llave del edificio las más altas autoridades. Aquí, en cambio, en el pack de llaves te incluyen una llave del edificio para que puedas entrar cuando te de la gana: fines de semana, de madrugada, etc.

En fin, después de mirar el correo he cogido el tren hacía el centro de Chicago. En 15 minutos ya me encontraba en medio de la Avenida Michigan, arteria principal de Chicago. Primero he visto el recien inaugurado Millenium Park, un parque diseñado con Frank Gehry y con unas estructuras muy similares al Guggenheim de Bilbao (formas extrañas, planchas de titanio, etc.) Tras deambular un poco por el parque, me he dirigido hacia el Museum Campus, una zona donde se encuentran los tres principales museos de Chicago: el Field Museum (de ciencias naturales), el Shedd Aquarium, y el Adler Planetarium. Al final me he decantado por visitar el planetario, ya que está situado en un punto donde tienes unas vistas increibles de todo Chicago.

El planetario ha estado muy chulo y tenía bastante más de lo que me esperaba. Yo creia que iba a ser simplemente un telescopio gigante o algo así, y resulta que es un museo bastante grande dedicado al espacio y a la exploración espacial. El museo también tiene un par de salas de cine donde muestran documentales y el ‘planetario’ propiamente dicho. El planetario es una sala circular con un artilugio muy extraño en el centro que reproduce el mapa estelar sobre la cupula de la sala. Además, tambien está capacitado para mostrar transparencias y videos cortos. Hoy tocaba Saturno, y nos contaron todo sobre el planeta, sus anillos, y sus lunas. La presentación la realiza un astronomo que, además, nos enseñó los últimos datos enviados por la sonda Cassini. Vamos, muy interesante.

Después del planetario, simplemente me he limitado a pasear por el centro de Chicago. También he aprovechado para hacer unas cuantas compras. Después de saciar mi curiosidad (y mis ansias de comprar) he emprendido el camino de vuelta a casa. Pero bueno, mañana pienso volver para ver más cosas.

Tras llegar a casa y dejar los trastos, he decidido visitar el videoclub ‘grande’ para ver que tal está. Tal y como sospechaba, tiene bastantes más películas (y con un precio de alquiler más barato) que el videoclub del supermercado que está justo al lado de casa. Así que en el futuro tendré que ponderar si me compensa realmente irme hasta el videoclub ‘grande’. Eso sí, he cogido unas cuantas pelis más para el fin de semana. La primera es un documental que hace tiempo que quería ver (y que en España, al parecer, es imposible encontrar). Se llama “Trekkies” y es un documental sobre los fans de Star Trek (los “trekkies”). Vamos a ver, yo soy fan de “Star Trek” pero simplemente me parece una serie de televisión entrenida y nada más (y, por supuesto, sigo considerando que Star Wars es mucho superior). Este documental (lo acabo de ver antes de sentarme a escribir el post), en cambio, trata sobre los autenticos fan-aticos. Los que van vestidos de comandante de la Federación Espacial, saben hablar Klingon, o coleccionan “las orejas que Spock llevó en el episodio #17”. Es un documental tremendamente divertido, al ver hasta qué extremos llega el fanatismo de la gente por Star Trek. Si de alguna manera conseguis agenciaros una copia, no dudeis en verlo porque resulta especialmente entretenido para la gente que es totalmente ajena al mundo de Star Trek. Aparte de ese documental, he cogido un par de DVDs de Monty Python’s Flying Circus con episodios que todavía no he visto. Puesto que no tengo Internet en casa, por lo menos puedo recurrir a los Monty Python cuando me aburra…

Y después de este frenesí turistico y cinematográfico, ha llegado el momento estelar del fin de semana: hacer la colada. He cogido mi bolsa de ropa sucia y me he dirigido a la ‘Sala de la Colada’ con el detergente y el suavizante. Ahí, tras inspeccionar las etiquetas de la ropa, me he decantado por el programa de lavado “Warm”. He metido la dosis de detergente y la ropa, he cerrado la lavadora, he metido un dolar en monedas de 25 centavos, he pulsado el botón “Warm” y pensé para mi mismo alea jacta est, la suerte está echada (si alguien sabe decir “la ropa está en la lavadora” en latín, que me lo diga 🙂 Por cierto, al final no he utilizado el suavizante porque no me ha quedado demasiado claro cómo y cuándo utilizarlo… estas máquinas de lavado industrial son muy puñeteras, y contradicen todo lo que pone en la etiqueta del suavizante… En fin, tendré que dejarlo para la próxima colada…

Puesto que la Sala de la Colada se cierra a cal y canto, y no había nadie más por ahi, me he arriesgado a subir a casa durante la media hora que dura el programa de lavado. He aprovechado para hacer un poco de limpieza (he fregado la cocina y el cuarto de baño) y he puesto un poco de orden. Transcurrida la media hora, bajé de nuevo al Laundry Room, abrí la lavadora y suspiré aliviado al ver que mi ropa estaba ahí y, en principio, intacta y sin grandes manchones de color desteñido. La subi, la colgué en el tendedero interior, y mañana ya me tocará planchar…

En fin, otro día completo y sin grandes percances.

Chicago, Día 9

Bueno, parece ser que las cosas poco a poco empiezan a solucionarse. Tras pasar la mañana en la universidad, he decidido tomarme el mediodía libre para poder ir a pagar el alquiler del piso (tengo que pagarlo antes del 1 de septiembre). Lo de pagar el alquiler aquí es de lo más curioso, porque el término “domiciliacion bancaria” brilla por su ausencia en estos lares. Tienes que ir tú a pagar a una oficina (afortunadamente situada cerca de mi casa) con dinero o, si tienes chequera, pues con un cheque. Con cheque tambien tienes la opción de enviar el alquiler por correo pero, como no tengo chequera, pues me tengo que jorobar.

Y ese es uno de los asuntos que hoy se ha solucionado inesperadamente (porque ni siquiera lo esperaba). Al pasarme por casa he encontrado en mi buzón un paquetito con dos fantasticas chequeras! Al parecer, iban incluidas con la cuenta bancaria que abri. Joer, es mi primera chequera, y me he sentido muy poderoso al escribir mi primer cheque… Como el alquiler lo tengo que pagar antes del 1 de septiembre, pues he preferido ir en persona, no sea que se retrase debido al correo. Al llegar, el gerente de los pisos universitarios ha ganado muchos puntos al recordar mi apellido y pronunciarlo perfectamente. Además, me ha dicho: “Oye, ya que estás aquí, te comento que me han comunicado que el lunés se pasarán por tu piso a traerte los muebles que faltan” Mooooola. Eso significa que el lunés por fin tendré un sofá en el que practicar el tumbing y el rasquing cuando me sienta perezoso. Y me parece que también me traen un sillón o algo así… a ver si es verdad…

Pero, claro, os estareis preguntando: ¿Para qué sirve un sofá si no tienes una televisión que funciona, ni un reproductor de DVDs para ver peliculas? Pues bien, resulta que hoy ha llegado el reproductor de DVDs que había pedido (y llegó en perfectas condiciones). Quedaba pendiente el tema del sonido de la televisión… pues bien, a la mañana en la universidad he estado navegando por Internet buscando algún lugar donde comprar altavoces externos y me he encontrado con que justo al lado de mi casa hay una tienda que ofrece (por tiempo limitado) un fantástico sistema Home Cinema por tan solo $99. Ironicamente, el Home Cinema incluye un reproductor de DVD :-O Pero bueno, no habia más remedio, porque este sistema era impepinablemente el más barato que había… y el DVD que he comprado en Amazon me sigue compensando, porque es un reproductor especial que puede leer DVDs de cualquier región (los DVDs llevan un codigo de región, con lo que normalmente un DVD europeo no pueden reproducirse en EEUU). El DVD que viene con el Home Cinema, en cambio, no es multiregión. En lo que se refiere a la potencia acustica del Home Cinema, pues evidentemente no es un sistema acojonante, pero la gente que había comprado ese sistema (y había escrito un artículo en Amazon o similar) decía que es un sistema normalito, y que si no eres un purista del sonido (que no lo soy) pues que entonces la relación calidad/precio es genial. Así que, después de pagar el alquiler, me dirigí ni corto ni perezoso a la susodicha tienda para comprarme el sistema Home Cinema. Como ya se me agotaba el mediodía (y tenía que volver a la universidad porque, en principio, iba a tener una reunión ahí a la tarde), pues dejé el montaje para la tarde.

Tenia que reunirme con mi tutor para hablar sobre las asignatura que iba a cursar este año, pero al final no hubo reunión porque nos resultó imposible coincidir en el espacio y en el tiempo. Con un poco de suerte, nos reuniremos la semana que viene. Así que a la tarde me dediqué a conectar todo: la tele, el DVD, y el Home Cinema. Ya solo faltaba agenciarme un DVD para probar el invento…

De nuevo, Murphy brilla por su ausencia porque, al dirigirme al videoclub que se encuentra a unos bloques de mi casa, he decidido pasar primero por el supermercado (que está justo al lado de mi casa). La providencia ha querido que el supermercado tenga… ¡un videoclub en su sotano! ¡Albriquias! ¡Alegrata! ¡Me late el cardiotripa! Así que ahí mismo he podido agenciarme un par de DVDs. He cogido Peter Pan, una peli que me encantó cuando la vi en el cine y que me apetecía mucho volver a ver (si no la habeis visto, cogedla en DVD en cuanto salga porque visualmente está muy muy muy bien). También he cogido Big Fish, que ya he visto pero, de nuevo, me apetece volver a ver. Pero bueno, la verdad sea dicha, el videoclub del supermercado tampoco es muy extenso (y sigue teniendo más VHS que DVD), así que seguramente acabaré pasandome por el videoclub ‘grande’ cuando quiera más variedad.

Bueno, así que visto que hoy ha sido un buen día, he decidido estrenar el DVD/Televisión/Home Cinema en condiciones. Me he comprado una autentica y genuina pizza de pepperoni en el supermercado y unas cuantas latas de Coca-Cola para consumir durante la película. Hoy he visto Peter Pan, y la verdad es que he quedado muy satisfecho con la combinación de DVD/Televisión/Home Cinema. La calidad de la imagen en la televisión era alucinante (me imagino que debido a una serie de cables supermolones que me han vendido en la tienda donde he comprado el Home Cinema… son unos cables que separan la imagen en tres componentes, con lo cual se obtiene una mayor nitidez) y el sonido no estaba nada mal, aunque tampoco lo he podido poner demasiado alto por los vecinos… Por cierto, no paro de hablar de la televisión y no he puesto ningún enlace todavía. La televisión es esta..

Pues eso. Hoy ha sido un día agradable. Ahora me espera el fin de semana, en el que me voy a dedicar principalmente a hacer turismo y a hartarme a hacer fotos (para saciar la sed fotográfica que teneis muchos de vosotros 😀 )